El fin del mundo es real y está muy cerca, y es gracias a nosotros

A menudo oímos predicciones absurdas sobre un probable e inminente fin del mundo. Muchas veces se ha profetizado un final, ya sea por un calendario maya o por la reinterpretación continua de algunos trillizos de Nostradamus. Pero el fin del mundo tal como lo conocemos no es sólo una profecía improbable o incómoda, es real y podría suceder por varias razones.

El fin del mundo es real

Un asteroide que escapó al ojo atento de las diferentes agencias espaciales podría golpearnos y cambiarlo todo. Y luego está siempre el Sol, del que la vida tal como la conocemos depende en gran medida y que no es eterna. Como todas las estrellas, morirá y puede que no sobrevivamos a su muerte.

Y entre todos los probables fines del mundo, hay uno al que podríamos ir por nuestra propia voluntad. La forma en que interferimos con la naturaleza y causamos el cambio climático y los mecanismos que determinan nuestra existencia tal como es, puede ser pronto fatal.

Un reloj contra el cambio climático

Para saber cuánto nos queda antes de ese fatídico momento, se ha instalado un reloj en Nueva York para contar hasta el fin del mundo. Este es un tiempo muy corto y es el tiempo que, según una estimación de las Naciones Unidas, nos queda para luchar contra las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera antes de que sea demasiado tarde.

El Reloj Climático en la fachada del rascacielos Metronome en Union Square, indica el tiempo que nos queda para combatir el cambio climático, antes de que los cambios se vuelvan irreversibles y alteren permanentemente esos delicados mecanismos climatológicos y meteorológicos que hacen del Planeta Tierra un lugar adecuado para nosotros.

De hecho, sólo tenemos unos 7 años y 101 días, antes de que sea demasiado tarde para salvar, no la Tierra, que seguirá siendo un planeta del Sistema Solar, sino nuestra estancia en ella. Hay poco tiempo para que esta roca alrededor de una estrella siga siendo un lugar adecuado para la vida humana.

Esta cuenta atrás digital se instaló en la Semana del Clima, junto con las palabras «La Tierra tiene una fecha límite». Este eslogan va acompañado en el sitio web de la iniciativa de una frase que es una invitación a la población mundial a reflexionar y actuar. El sitio web afirma que «la humanidad tiene el poder de añadir tiempo, pero sólo si trabajamos colectivamente y medimos nuestros progresos en relación con objetivos bien definidos».

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