Salud

El sueño perdido no se recupera y además tiene consecuencias para la salud

Perder horas de sueño de lunes a viernes con el pretexto de recuperarlo cuando llegue el fin de semana es una afirmación bastante errónea. El sueño perdido no se recupera, además de que trae consecuencias para la salud. Lo que normalmente se debe descansar son 7 horas, pero gracias a los compromisos laborales y/o académicos, no siempre podemos cumplir con esa regla.

Dormir durante el tiempo debido es importante para tener energías. De igual forma, no es solo dormir adecuadamente, sino tener un sueño plácido y tranquilo. Por ello, cosas como las pesadillas continuas y el despertarse a cada momento mientras se duerme impide tener un descanso reparador.

Razones por las que no puedes conciliar el sueño.

En la actualidad, muchas personas no consiguen descansar lo suficiente debido al tiempo que pasan frete al ordenador, los videojuegos, el teléfono o la televisión. Es por ello que, durante el día, se la pasan somnolientos o se sienten agotados. Algunas razones por las que no se conciliar el sueño son:

  • Estrés
  • Estar pasando por un periodo de ansiedad.
  • Problemas respiratorios.
  • Problemas cardíacos.
  • Mucho ruido a tu alrededor.
  • Dolores musculares o esqueléticos.
  • Un mal colchón y/o almohada.
  • Hacer ejercicio antes de dormir.
  • Preparar comida antes de ir a la cama.
  • Tomar alcohol, fumar o tomar café antes de ir a la cama.
  • El nerviosismo.

Consecuencias de un mal sueño:

  • Dolor de cabeza.
  • Mareos o náuseas.
  • Cansancio durante el día.
  • Poca capacidad para concentrarse.
  • Somnolencia.
  • Lentitud de respuesta.
  • Falta de reflejos.

Sin embargo, muchas veces la problemática de la falta de sueño se encuentra en otras patologías. Por ejemplo: enfermedades o traumas.

¿Qué enfermedades impiden conciliar el sueño y descansar?

Hay varias patologías que dificultan la conciliación del sueño y no contribuyen a que se tenga un buen descanso reparador. Estas enfermedades son:

Narcolepsia.

Es un trastorno del sueño que un pequeñísimo porcentaje de la población padece. Se caracteriza por la facilidad de quedarse dormido en cualquier lugar, en cualquier momento. Una persona que tenga este trastorno, por lo general, presenta dificultades para dormir en las noches, pero en el día sufre de ataques de somnolencia, lo cual hace que pueda dormir sin importar las circunstancias.

Apnea del sueño.

Consiste en la obstrucción de las vías respiratorias durante el sueño. Cuando esto sucede, la persona queda al menos 10 segundos sin respiración. Las personas que sufren de apnea pueden detectarla por sus ronquidos o durante la noche, mientras duerme, se despierta como si se estuviera asfixiando. Es importante detectar esta enfermedad, ya que puede llegar a sufrir de hipertensión pulmonar, problemas cardíacos, cefaleas, entre otros. Sin embargo, existen diversos tratamientos para esta enfermedad que pasan por fármacos, cirugías, o un aparato que se conecta por la noche y ayuda a despejar las vías respiratorias.

Insomnio.

El insomnio es la dificultad que tiene una persona para dormir. Existen 3 tipos de insomnio:

  1. Dificultad de una persona para conciliar el sueño.
  2. Que la persona se despierte muchas veces al transcurrir su descanso.
  3. Que una persona se despierte antes del tiempo que tenía planeado.

Por lo general, este trastorno se llega a sufrir por grandes cantidades de estrés que termina reflejándose en noches de insomnio grave. Aunque esta enfermedad se puede curar, para los pacientes existen muchos tratamientos que ayudan a conciliar el sueño sin fallar en el intento. Aun así, lo más recomendable es ir a terapia conductual.

Publicaciones relacionadas