LifeStyle

¿Cuáles son las señales de un matrimonio en crisis?

Cuando hablamos de las principales señales de un matrimonio en crisis, debemos comenzar mencionando la pérdida de atracción. Ten cuidado, no solo estamos hablando de la disminución natural de la química que acostumbra a abundar durante el inicio de cualquier relación, sino de una falta de atracción derivada, un buen ejemplo es el abandono físico.

Para evitar que la crisis se tome el matrimonio, es fundamental estar siempre encontrando un espacio para la renovación en lo que, de alguna manera, ya es territorio conocido por ambos. Un ejemplo claro es dejar a los niños con los abuelos o con una canguro para hacer cosas nuevas enfocadas a mejorar la relación interna del matrimonio.

La segunda señal de que un matrimonio ha entrado en crisis es la ausencia de diálogo o comunicación. En este sentido, es muy importante tener en cuenta que se trata de una señal de alarma a la que se le debe prestar atención, ya que nos referimos especialmente a la ausencia de choques y enfrentamientos. Por extraño que pueda parecer, en una relación sana, los momentos incómodos, las discusiones y las opiniones dispares son cruciales y mantienen la relación viva (Piensa en que nadie discute con una persona que no le interesa).

La tercera señal que debemos incluir en la lista es la falta de planificación a mediano y largo plazo. Aunque ciertamente es valioso mantener el propio espacio individual dentro de la relación, hacer planes es algo fundamental y básico. De hecho, es aún más importante hacer nuevos planes cuando suceden grandes cambios, como puede ser la compra de una casa o el nacimiento de un primer hijo. Por lo tanto, si hay una falta de tensión hacia la planificación conjunta a mediano y largo plazo, es momento de cuestionar la calidad de la relación.

La cuarta señal tiene que ver con el tiempo que dedican a realizar planes juntos Es importante tener en cuenta que las relaciones esencialmente son un conjunto de momentos compartidos en los que se expresa el afecto y la comodidad. Si disminuye la cantidad de estos momentos, también disminuye la calidad de la relación.

Por último, tenemos la perdida de frecuencia en los encuentros sexuales. Este no es un síntoma que obligatoriamente aparezca en una crisis de pareja, pero es uno de los motivos más habituales en las consultas de terapia de pareja. ¿Por qué ocurren este tipo de problemas? Durante la fase del enamoramiento, las hormonas están pasando por un gran descontrol, lo que hace que el sexo sea frecuente y con mucha vitalidad. Pero, en fases más avanzadas de la relación, aspectos como la rutina, el estrés o la monotonía afectan la calidad y cantidad de sexo que practicamos, llegando incluso a perderse la intimidad de la pareja, haciendo que se empiece a perder el vínculo afectivo.

Síguenos en Google Noticias