Esta es la razón por la que se te quita el hambre cuando te enamoras

Cuando se dice “vivir por amor». Es cierto que cuando te enamoras tienes poca hambre, pero ¿sabías que esa sensación de estómago cerrado tiene una explicación científica?

Cuando nos enamoramos nuestro cerebro aumenta la producción de dopamina, noradrenalina y feniletilamina (PEA), neurotransmisores que invaden el cuerpo y desencadenan reacciones fisiológicas, como aceleración de los latidos del corazón, sudoración excesiva, euforia, excitación, insomnio e incluso disminución del apetito. Es precisamente la feniletilamina, una sustancia química con una estructura similar a la de las anfetaminas, la que nos llena de amor y entusiasmo, pero también nos quita el apetito.

Además, cuando Cupido hace buen uso de sus flechas da paso a la euforia: el amor, correspondido, abrumador, loco, inmoderado. Demasiada energía que quita el sueño, la fatiga y el hambre. Porque, en cierto sentido, es como si sólo nos alimentásemos de amor.

Así que si estabas preocupado por lo que estabas sintiendo, es absolutamente normal. Este estado de felicidad es mejor que ir a un gimnasio o hacer cualquier dieta. La feniletilamina es la responsable de hacernos sentir en las nubes.