Escándalo mundial: le quitan el título de ‘la mujer más fuerte del mundo’ por un sorprendente secreto

A finales de noviembre de 2025, en Arlington, Texas, ganó el campeonato World’s Strongest Woman 2025 y fue presentada como “la mujer más fuerte del mundo”.
Pocos días después, la organización le retiró el título al conocerse que había nacido con sexo biológico masculino. Desde ese momento, el debate sobre el deporte femenino, las reglas basadas en el sexo de nacimiento y la participación de personas trans quedó en primer plano.
Jammie Booker, de 28 años y nacionalidad estadounidense, compitió en la categoría femenina de peso pesado. Ganó el título por solo un punto de diferencia sobre la británica Andrea Thompson, una de las figuras más respetadas del circuito.
Tras el campeonato, se confirmó que Booker es un hombre biológico y que había competido sin cumplir la norma principal del evento. El reglamento del World’s Strongest Woman pide que las participantes sean mujeres según su sexo asignado al nacer, por lo que la organización decidió descalificarla y quitarle el título.
Del triunfo en Arlington al escándalo mundial
El torneo se celebró el fin de semana del 22 y 23 de noviembre de 2025 en Arlington, Texas. La final fue ajustada y se decidió en la última prueba, donde Booker logró superar por muy poco a Thompson y se llevó el trofeo entre aplausos y entrevistas.
En apenas unos días, la historia cambió por completo. Pasó de ser presentada como la nueva “mujer más fuerte del mundo” a convertirse en el centro de un escándalo que ocupó titulares en medios deportivos y generalistas.
Revelación de su sexo biológico y decisión de los jueces
Después del evento empezaron a circular en redes sociales fotos y vídeos en los que Booker aparecía en producciones de cine para adultos con el nombre de “Jammie Jay”. A partir de ese material, periodistas y aficionados rastrearon su pasado y salió a la luz que había nacido hombre.
La organización del campeonato contactó a Booker y, según se informó, le dio un plazo de 24 horas para explicar la situación. Al no recibir respuesta pública ni privada, los jueces confirmaron la descalificación y otorgaron el título oficial a Andrea Thompson.

Reglas del campeonato y debate sobre el deporte femenino
El reglamento del World’s Strongest Woman es claro en un punto clave: la categoría está reservada a mujeres definidas por su sexo de nacimiento. La organización sostiene que Booker rompió esa norma al inscribirse como mujer sin informar su condición biológica.
Este caso reabrió con fuerza la discusión sobre si las personas trans pueden o no competir en categorías femeninas. Muchas mujeres deportistas piden reglas simples y fáciles de aplicar, mientras otros sectores defienden que haya opciones para que las personas trans sigan compitiendo sin quedar fuera del deporte.
Por qué las reglas exigen competir según el sexo de nacimiento
Los responsables del campeonato argumentan que estas reglas buscan proteger la categoría femenina. Su postura es que las atletas nacidas mujeres compiten en desventaja frente a personas con desarrollo masculino, incluso con cambios hormonales.
Organizadores y patrocinadores acusaron a Booker de ocultar información importante al inscribirse. Según su versión, el problema no es solo el resultado, sino la falta de transparencia en un evento que se basa en la confianza entre rivales.
Qué dicen atletas y aficionados sobre el caso Jammie Booker
Andrea Thompson aceptó el título corregido y, al mismo tiempo, mostró respeto por el esfuerzo de todas las competidoras. Varias atletas expresaron que se sintieron engañadas al saber la verdad después del torneo y pidieron controles más claros antes de permitir la participación.
En redes sociales, muchas mujeres apoyan que la categoría femenina sea solo para mujeres nacidas mujeres. Otras voces recuerdan que las personas trans también necesitan un espacio en el deporte y temen que este tipo de polémicas termine en más odio y ataques personales.
Situaciones como la de Jammie Booker dañan la confianza entre atletas, jueces y público. De ahí que muchos pidan más transparencia en las normas y controles justos, sin humillar a nadie. El objetivo debería ser proteger la categoría femenina y, al mismo tiempo, frenar cualquier forma de ataque o burla hacia las personas trans. El diálogo abierto y las reglas claras parecen la mejor base para que el deporte de fuerza siga creciendo con respeto.
