Sexo y relaciones

Esta es la posición que vuelve loca a la mayoría de las mujeres

Buscar la posición sexual que más excita a una mujer suena a pregunta con una sola respuesta, pero no la tiene, porque la excitación cambia por anatomía, ritmo, contexto, estado de ánimo y, sobre todo, por la estimulación del clítoris.

Qué dice la evidencia sobre lo que más suele excitar

Muchas mujeres llegan al orgasmo principalmente por estimulación clitoriana, ya que la penetración puede sumar placer, pero no siempre es el motor principal. Por eso, las posturas que facilitan el roce del pubis, el contacto piel con piel o el acceso fácil a la mano suelen dar mejores resultados.

También hay mujeres que disfrutan mucho las sensaciones internas, incluida la zona conocida como “punto G”, que se asocia a la pared frontal de la vagina. Ahí el ángulo y la presión importan más que la profundidad. En términos prácticos, suele ayudar cambiar la inclinación de la pelvis y buscar un movimiento que mantenga contacto constante, en vez de ir y venir sin patrón.

La idea clave: más fricción externa, mejor ángulo interno

Piensa en esto como ajustar el asiento del coche. Un pequeño cambio puede transformar cómo se siente todo. Acercar pelvis, mantener el contacto y cuidar la lubricación suelen marcar más diferencia que “ir más fuerte”. El ritmo, la pausa y la respiración también cambian el juego.

Posturas que más suelen funcionar y cómo ajustarlas para más placer

No hay una postura perfecta, pero sí hay favoritas frecuentes porque facilitan comodidad, control y estímulo del clítoris.

Misionero con almohada: más cercanía y mejor contacto

Colocar una almohada bajo la pelvis cambia el ángulo y acerca los cuerpos. Eso puede aumentar el roce del clítoris con el pubis y hacer la penetración más agradable. Si aparece molestia, suele funcionar bajar la profundidad, ir más lento o cambiar a movimientos cortos y constantes. A muchas les gusta también por la conexión cara a cara y los besos.

Mujer arriba (cowgirl): cuando el control sube la excitación

Aquí quien va arriba maneja ritmo, presión y profundidad, y eso suele aumentar la excitación. Además, es fácil sumar estimulación del clítoris con la mano o con el contacto del pubis. Probar una inclinación más hacia delante o más recta ayuda a encontrar “el punto”. Decir “más lento, más fuerte, ahí” sin vergüenza mejora todo.

Foto Freepik

Desde atrás (perrito): más intensidad, con apoyo en el clítoris

A algunas les encanta por la presión interna y la sensación intensa. Muchas lo disfrutan más si se añade estimulación clitoriana, con la mano propia o de la pareja, y si el ritmo no se vuelve brusco. Una almohada bajo caderas o pecho puede ajustar la altura y cambiar el ángulo para que sea más cómodo.

Cómo saber cuál es la mejor para ella: señales, conversación y seguridad

El cuerpo da pistas: respiración más profunda, caderas que buscan el contacto, sonidos espontáneos o pedir “no pares” suelen indicar placer. Si hay tensión que duele, ganas de apartarse o ardor, toca parar y ajustar. El dolor no es “normal” ni algo que haya que aguantar.

Hablarlo no corta el momento, lo mejora. Preguntar qué le apetece, ofrecer dos opciones y acordar una palabra para parar da seguridad. Si hace falta, usar protección y lubricante ayuda a que el placer se mantenga.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.