Esta es la razón por la que no deberías lavar tu cara con un jabón común

La limpieza facial diaria sin duda es muy importante para mantener la piel sana y sin imperfecciones. Hoy te contaremos por qué es mejor usar un producto adecuado y no jabón de baño común.

Varios expertos en el cuidado de la piel lo han repetido en varias ocasiones: “la limpieza de la cara es un paso muy importante para retirar cualquier impureza acumulada a lo largo del día y los residuos dejados por el maquillaje. Para dejarlo claro de una vez, es importante usar un producto adecuado para limpiar la cara después de desmaquillarse, pero jamás un jabón clásico para el cuerpo”. De hecho, se ha comprobado que este tipo de jabón no solo irrita la cara, sino que también elimina la capa protectora de la piel llamada “película hidrolipídica” porque sus compuestos son demasiado abrasivos para ser aplicados en la piel del rostro, causando sensibilidad excesiva en la piel e irritación al contacto con la luz solar.

Por si fuera poco, para los casos de piel grasa, este tipo de jabón agrega un problema más: al desnudar la piel usando jabón corporal, se estimula aún más la producción natural de grasa, abriendo la posibilidad a la aparición de granos y la obstrucción de los poros. Para los casos de piel seca, la eliminación de esta capa protectora puede empeorar la sensación de resequedad, causando que las líneas de expresión aparezcan con mucha más rapidez.

Entonces, ¿qué tipo de productos son ideales para limpiar la piel del rostro?

Lo primero a tener en cuenta para evitar tener problemas es elegir un limpiador facial considerando el tipo de piel (normal, grasa, seca o mixta). Si no puedes definir cuál es tu tipo de piel, existen productos con un pH neutro que le hacen bien al rostro independiente del tipo de piel.

Si tienes una piel con un pH normal sin imperfecciones trata de elegir un limpiador suave que tenga propiedades hidratantes. Te recomendamos los hechos con aloe vera, extracto de ginseng o arcilla blanca.

Si tienes la piel grasa elige un limpiador esté hecho de ácido salicílico, hinojo, árbol de té, hamamelis o arcilla verde para regular tu producción de grasa y sebo todos los días.

Si sufres de piel extremadamente seca, prioriza un producto de limpieza que tenga propiedades hidratantes como el extracto de avena, el extracto de melisa, el aceite de frambuesa o la arcilla amarilla.

Por último, si tienes una piel mixta, lo mejor es elegir un producto neutro que contenga extracto de menta o romero. Todo depende de tus circunstancias y de cuanto quieras cuidar tu piel para que se mantenga saludable y sin manchas o acné.

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