Esta es la razón por la que no debes comer sandía si vas a la playa

Ahora que en España se ha ido implementando un nuevo tipo de normalidad y todos somos más libres para movernos como queramos, deberíamos dedicar algo de nuestro tiempo a la actividad física y al ejercicio acompañado de una dieta sana, rica y equilibrada. De esta manera, podemos llegar a la playa en forma y con un cuerpo mucho más purificado después del tiempo de sedentarismo forzado que ha causado la cuarentena.

Pero debes tener cuidado con los bocadillos debajo de la sombrilla. Hay alimentos que no levantan sospechas, como la querida sandía, los cuales al ser comidos en la playa podrían causar hinchazón abdominal.

La noticia podría dejar a más de uno asombrado, ya que esta fruta de verano es considerada la más icónica gracias a su alto contenido de agua, y se reconoce que siempre brinda una agradable sensación de frescura. La sandía, pese a todos sus beneficios y propiedades, también tiene un alto contenido de fructosa, lo que le da a cada rebanada ese característico sabor azucarado.

El problema es que muchas personas tienen dificultades para asimilar este tipo de azúcar, la cual termina depositada en el intestino grueso. Aquí, gracias al resultado de las acciones de algunas bacterias, se somete a un proceso de fermentación el cual provoca que se liberen gases y causando hinchazón.

La sandía no es el único alimento que no se recomienda llevar a la playa si alguien tiene problemas para asimilar ciertos tipos de alimentos, también se habla de alimentos que contienen azúcares de cadena corta que pueden causar irritación en el intestino y sensación de hinchazón. Además, hay que tener en cuenta los derivados del trigo, legumbres, brócoli y algunos tipos de fruta.

Para finalizar, si quieres mantener a tu apetito satisfecho bajo una sombrilla en la playa, ten mucho cuidado con lo que vas a comer y revisa los efectos que puedan causar en ti si llegas a comerlos. Las frutas más recomendadas para comer sin que te causen demasiada hinchazón son los arándanos, las mandarinas, la frambuesa, las fresas, el pomelo o el melón. Así que puedes variar tu canasta de viaje y considera que dejar unas cuantas rodajas de sandía para alguien más en la playa no es malo, puede que de verdad las quieras, pero tu cuerpo te lo agradecerá a mediano y largo plazo.