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Esto es lo que ocurre en tu cuerpo cuando no te bañas por mucho tiempo

Si bien tener mal olor parece ser la consecuencia más evidente cuando dejamos de lavar nuestro cuerpo, existen muchas otras que pueden ser más o menos graves dependiendo del abandono físico.

Mientras que algunas personas se preocupan mucho por su higiene personal, incluso llegando a ducharse varias veces al día, otras no están tan atentas e incluso les cuesta tomar una lavarse una vez al día. Pero ¿Qué es lo que ocurre exactamente cuándo abandonamos la limpieza de nuestro cuerpo en general? La pregunta es más sutil de lo que parece y la respuesta es mucho más compleja de lo que podemos imaginar, pero entremos en materia.

Aunque el olor y la sensación en la piel son las primeras cosas que se nos vienen a la mente, el sudor no es el principal culpable de los efectos secundarios. Por si no lo sabes, el sudor no tiene aroma en absoluto, las responsables del olor son las bacterias que se alimentan de él, creando toda una serie de olores más o menos desagradables. Y como es de esperar, dejar de lavarse favorece la acumulación de todo tipo de microorganismos que pueden ser incluso responsables de estados patológicos como la diarrea y la gripe.

De hecho, cuando se deja de tener duchas regulares, la piel es la principal zona afectada. Es probable que con el paso del tiempo aparezcan pequeñas lesiones que provoquen mucho picor. Dejar de lavarse también puede empeorar la situación general de personas con enfermedades crónicas de la piel, como el acné o la foliculitis. Y para los que abandonan la limpieza de su piel, la acumulación de suciedad puede dar lugar a manchas marrones en todo el cuerpo que son un poco difíciles de tratar y requieren de la asistencia de un experto en dermatología, por lo que se trata de un tratamiento que requiere atención especializada, mucho tiempo, paciencia, compromiso, y claro, dinero.

Pese a todo lo que hemos dicho, realmente no hace falta lavarse en exceso.

Por supuesto, es importante tener en cuenta que los excesos no son necesarios y son contraproducentes, especialmente porque lavarse con demasiada frecuencia puede destruir la grasa de la piel y afectar a su protección natural. Los dermatólogos entrevistados por el Huffington Post recientemente han aclarado que es mejor lavarse todos los días para las personas que realizan actividad física con frecuencia. Pero, si este no es tu caso, no hace falta que te duches cada día, o que tengas que hacerlo más de una vez, y en algunos casos, dependiendo del clima, puedes considerar la opción de lavarte solo tres veces a la semana e ir manteniendo tu piel humectada con cremas para ese fin.

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