Salud

Estos son los síntomas del estrés y la ansiedad en la piel y el cabello

Ambas situaciones se manifiestan drásticamente no solo en el estado de ánimo, sino también en el aspecto físico

Cuando se está pasando por un periodo de estrés, ansiedad, tristeza o preocupación, debemos saber que todas estas emociones, a menudo incontrolables, no son simples estados de ánimo, sino que tienen una clara repercusión física, especialmente en la piel y la probabilidad de desarrollar algunas enfermedades.

Se trata del órgano más grande con el que cuenta nuestro cuerpo, y el que suele recibir muchos de los efectos secundarios que se generan cuando la mente no tiene tranquilidad. Esto sucede debido a que, a través del eje hormonal, la ansiedad y los estados de angustia pueden repercutir directamente sobre las glándulas que actúan en el tejido y mantienen su equilibrio, aumentando la producción de sebo o la inflamación y dando rienda suelta a trastornos como la rosácea o el acné.

Por lo tanto, cuando estamos estresados, nuestra piel puede verse más apagada y las ojeras serán más pronunciadas. Pero también debes saber que las fluctuaciones hormonales pueden ser el desencadenante también de una piel apagada, lo que quiere decir que contrario a la producción de sebo, también puede haber un periodo de sequedad extrema con una mayor tendencia a padecer todo tipo de enfermedades cutáneas.

El estrés se nota con mayor frecuencia en la zona del rostro

La expresividad siempre va de la mano con lo que sentimos internamente, por lo que la belleza interior nunca es ajena a la del exterior. En este sentido, la ansiedad y la tristeza se manifiestan a través de la aparición de líneas de expresión pronunciadas o con una mirada apagada, por ejemplo.

Todo esto actúa provocando la contracción de los músculos faciales, acentuando el endurecimiento de los rasgos. Justamente por eso en la medicina estética se habla cada vez más de los “retoques emocionales” para atacar desde fuera esos signos del paso temporal que han estropeado el rostro, regresando la armonía y la positividad al mismo.

La disminución de la serotonina es responsable de provocar un desequilibrio en la regulación del sueño, el apetito, el dolor, el sistema inmunitario y la salud de la piel. La piel, de hecho, es un órgano de comunicación que emplea las células epidérmicas para conectar con la mente por medio de una compleja red de neurotransmisores que se relacionan con los sistemas endocrino e inmunitario.

Los síntomas con relación al envejecimiento

Los niveles altos de estrés aumentan los niveles de cortisol, un efecto que hace que la piel sea más vulnerable y esté más expuesta al daño oxidativo protagonizado por los radicales libres. Al actuar sobre el sistema inmunitario y el equilibrio del microbioma, puede aumentar la resistencia de nuestra barrera cutánea y prevenir el envejecimiento prematuro.

El estrés y su relación con el cabello

Como debe esperarse, el estrés también tiene relación con la salud del cuero cabelludo, provocando la caída de las hebras o la aparición de las canas. En estos casos, los masajes capilares tienen un efecto beneficioso porque calman y al mismo tiempo actúan positivamente para potenciar la oxigenación del bulbo piloso.

Ángelo Labrozzi, farmacéutico, colaborador de la Universidad de Chieti y experto en el estudio de la caída del cabello, explica: «La belleza del cabello se relaciona proporcionalmente a la salud del cuero cabelludo, por lo que este tipo de masajes estimula la circulación sanguínea, mejorando los folículos debilitados y contrarrestando las condiciones que pueden interrumpir el crecimiento del cabello, como la aparición de la caspa y la piel seca, además de eliminar el sebo, el polvo y los cabellos muertos».

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