Insólito

Familia gana un concurso para vivir en una isla privada con un salario de 18.000 euros, y renuncian el primer mes

Puede que a más de uno le parezca una idea maravillosa, pero ¿por qué renunció esta familia?

La familia Scharer tuvo la suerte de tener esta oportunidad. Sus miembros ganaron un concurso y se convirtieron en residentes de una pintoresca isla cerca del norte de Gales (Reino Unido). Pero su viaje no duró mucho. La familia tuvo que renunciar a su sueño de una nueva vida.

Se trata de la isla de Bardsey.

Bardsey es un hermoso litoral rico en fauna y flora que tiene una historia fascinante. Desde el siglo pasado, la isla se ha convertido en una reserva natural y ha despertado un interés científico de talla internacional. En el terreno solo hay una docena de edificios, algunas casas de campo, una granja en funcionamiento y un observatorio de aves. De hecho, los dos últimos edificios fueron gestionados por la familia Evans (anteriores habitantes) durante tres generaciones.

El Bardsey Island Trust fue el encargado de anunciar el resultado del concurso para los nuevos gestores de la granja, la reserva natural y el observatorio. La familia Scharer, formada por el agricultor Ned, su esposa Sophie y sus dos hijos, se impuso ante otras 50 familias que participaron, firmando un contrato de estancia por tres años.

Para muchos podría parecer que alejarse de la vida en la ciudad por un ambiente al aire libre es un excelente idea, algo tranquilo y estimulante. Además, los ingresos mensuales de la familia serian de unos 18.000 euros, por lo que suena a un plan ideal.

¿Por qué la familia que se fue a vivir a la isla de Bardsey renunció?

Después del primer día en la isla, Ned se encontró completamente solo. Su hijo se lesionó gravemente el pie al resbalar en las rocas nada más llegar a la costa. Como resultado, tuvo que marcharse al continente. La familia tuvo que esperar a un helicóptero de rescate: debido al mal tiempo e ir en barco habría sido peligroso.

A la espera del regreso de su mujer y su hijo, Ned hizo lo posible por ocuparse de todo lo que se le había confiado, pero no bastaba para hacerse cargo de tantas labores, por lo que al cumplir un mes de estancia en la isla decidió regresar.

Por fortuna, la lesión de su hijo no fue demasiado grave y se recuperó rápidamente. Los Scharer decidieron renunciar a su sueño, ya que no tenían otra opción frente a todo lo sucedido. A día de hoy, la isla de Bardsey sigue siendo un lugar estupendo que espera a una familia que le gusten las aventuras y esté dispuesta a hacerse cargo de todos los quehaceres.