Gastritis: así es como se combate la inflamación estomacal

Ardor, acidez, dificultad para digerir y náuseas, aprendamos a distinguir los tipos de una enfermedad generalizada y a manejarla con una dieta saludable.

Aproximadamente un millón de españoles luchan contra ella periódicamente y es una patología muy común: la gastritis significa acidez, ardor de estómago, calambres, dificultad en la digestión, reflujo gastroesofágico, mal aliento y náuseas. Según la definición médica, la gastritis es un proceso inflamatorio de la mucosa gástrica, es decir, de la pared interna del estómago, que en la gastritis crónica también puede suponer un riesgo para la salud general.

La aparición de esta enfermedad no se debe a un solo factor: averigüemos las distintas condiciones que pueden provocarla, los tipos de gastritis y la nutrición adecuada para combatirla.

¿Qué es la gastritis?

La gastritis es una inflamación del epitelio que cubre el estómago internamente y lo protege. Esta mucosa actúa como una barrera contra los ácidos responsables de la digestión, que son corrosivos. Cuando se debilita, los ácidos gástricos tienden a dañar e inflamar las paredes del estómago.

Como en todos los procesos inflamatorios, la gastritis puede ser:

  • aguda, cuando se desarrolla en un corto período de tiempo, generalmente con una curación completa, especialmente si no hay complicaciones;
  • crónico, cuando hay un estímulo nocivo que persiste en el tiempo y causa un daño crónico, a veces incluso irreversible.
  • nervioso, una patología de carácter psicosomático, con síntomas muy similares a los de la gastritis normal.

En profundidad: las formas de gastritis

Gastritis aguda

Esta forma se caracteriza por la aparición repentina y rápida de síntomas, que suelen ser de corta duración.

La gastritis aguda suele manifestarse con un dolor intenso, a diferencia de la gastritis crónica, que se produce de forma más gradual y suele caracterizarse por un dolor más sordo.

Gastritis crónica

En su forma crónica, el estado inflamatorio de la mucosa gástrica no se cura espontáneamente, sino que tiende a persistir en el tiempo. La evolución de la enfermedad puede llevar a una destrucción gradual de las glándulas del estómago.

La gastritis crónica se divide en diferentes tipos etiológicos, dependiendo de su causa:

  • gastritis tipo A (alrededor del 5% de los casos), causada por una reacción autoinmune. El sistema inmunológico destruye algunas células de la mucosa gástrica, que se consideran erróneamente como extrañas;
  • gastritis tipo B (alrededor del 60% de los casos), causada por la infección de Helicobacter Pylori (HP);
  • La gastritis de tipo C (alrededor del 30% de los casos) es causada por productos químicos perjudiciales para la mucosa gástrica, como el alcohol, la nicotina, los AINE (medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) o el reflujo biliar.

También puede haber formas raras, como la enfermedad de Crohn, la gastritis eosinofílica, la gastritis linfocítica.

Gastritis nerviosa

A menudo debido a los trastornos de la motilidad gastrointestinal, ve una fuerte correlación con el estrés (un estómago realmente irritable).

Los síntomas, en este caso, se manifiestan como resultado de preocupaciones de diversa índole, o debido a una vida laboral excesivamente agitada o al sufrir eventos dolorosos o traumáticos. Los síntomas son equivalentes a los de otras formas de gastritis.

Alimentación y dieta para la gastritis

En general, se recomienda un estilo de vida saludable y una dieta baja en grasas para combatir la gastritis. Además, es importante seguir algunas pautas, que pueden ayudar a combatir la gastritis, como:

  • moderar las porciones y comer lentamente
  • comidas regulares
  • mantener el peso en forma
  • hacer ejercicio
  • mantener el estrés bajo control.

Alimentos no recomendables

En caso de gastritis, el café o las bebidas que contienen cafeína y metilxantinas (té, chocolate, cola) no se recomiendan porque causan reflujo. También es mejor limitar el uso de especias, bebidas carbonatadas y líquidos demasiado calientes, así como el vino y los licores.

También es preferible eliminar el caldo de carne o los extractos de caldo de carne, ya que estimulan la secreción gástrica, así como las salchichas picantes y fermentadas y los quesos. Entre los métodos de cocción, la fritura aumenta el contenido de acrilina, una sustancia que empeora la inflamación de la membrana mucosa, por lo que debe evitarse.

Alimentos recomendados

Se recomienda siempre elegir preparaciones simples, con condimentos livianos, por lo tanto más digeribles, como el aceite de oliva extra virgen. Decir sí a todas las frutas y verduras frescas, así como el pan, la pasta, el arroz y los cereales bien cocidos. También recomendamos el queso fresco y la leche altamente digerible, los huevos, la carne blanca y el pescado magro.

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