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¿Genéticamente heredamos más de nuestro padre o de nuestra madre?

Cada uno de nuestros padres transmite 23 cromosomas en la concepción. Estos 23 pares, presentes en los núcleos de nuestras células, están formados por el ADN, una cadena de 3.000 millones de moléculas llamadas nucleótidos, los cuales forman nuestros 20.000 genes, siendo esto el soporte material para la herencia.

Seguramente hablar de genética no sea algo desconocido para muchos a estas alturas de la vida. Pero, es cierto que muchas personas aún no tienen muy claro en qué consiste la herencia genética, por lo que trataremos de aclararlo el día de hoy de la forma más sencilla posible.

De una forma u otra, todos nos parecemos a nuestros padres, algunas veces en nuestros rasgos físicos con uno de los dos progenitores, otras en enfermedades, actitudes físicas o cognitivas y mucho más. La realidad es que heredamos la mitad de los genes de nuestro padre y la otra mitad de nuestra madre, ya que los óvulos y los espermatozoides poseen únicamente la mitad de la carga genética necesaria para la vida, y solo cuando se unen es que se completa la carga genética necesaria para que se dé un nacimiento.

De hecho, nuestra apariencia física es solo una mínima parte del compuesto genético, ya que aspectos como el grupo sanguíneo, la densidad ósea y la predisposición a padecer determinadas enfermedades también es parte de esa herencia genética que todos adquirimos. De hecho, de nuestros padres heredamos toda la historia de su árbol genealógico que ha venido transmitiéndose de generación en generación con sus cambios y mutaciones, ya sean positivas o negativas.

Pero ¿Nuestra herencia es completamente igual al 50% de nuestro padre y al 50% de nuestra madre?

Varios estudios han demostrado que esto no es del todo cierto, puesto que existe cierto tipo de ADN que solo puede ser transmitido por la madre y viene contenido en las mitocondrias. Estos pequeños grupos presentes en el interior de nuestras células son vitales en la respiración celular y la producción de energía entre otras funciones importantes. Pero ¿Qué ocurre con las mitocondrias presentes en los espermatozoides? Estas se destruyen en el momento de la fecundación por la autofagia, un mecanismo descubierto en ciertos animales como el nematodo (una especie muy variada de gusano), las enzimas del embrión digieren las mitocondrias. Según las hipótesis, estos suceden porque el genoma mitocondrial de los espermatozoides tiende a mutar, por lo que su destrucción permitiría evitar la transmisión de anomalías a los descendientes.

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