LifeStyle

Descubre por qué hacer ejercicio combate la depresión

Seguramente has escuchado el adagio “mente sana, cuerpo sano” y aunque te parezca una frase trillada, realmente es así. Y es que debes tener siempre presente que el bienestar de uno influye enormemente en el estado del otro. Tanto es así que incluso la ciencia lo avala.

En un estudio de la Universidad de Granada (UGR) y del Hospital Universitario San Cecilio ha quedado demostrado que las personas que practican habitualmente ejercicios físicos tienen hasta un 40% menos probabilidades de desarrollar depresión que aquellas personas sedentarias, revelando así que la actividad física es un factor determinante en la protección de la salud mental.

Actualmente, el mismo grupo de investigación liderado por el psiquiatra de la UGR Jorge Cervilla, se encuentra realizando otra investigación para comparar los efectos del ejercicio físico y los de otros tratamientos para la depresión como los fármacos y la psicoterapia, con la esperanza de que sus resultados puedan repercutir en un tratamiento coadyuvante para la salud mental.

El ejercicio tiene un efecto protector

En este estudio también se concluye que el efecto protector del ejercicio sobre la salud mental se conserva, incluso, cuando los factores como el peso o la salud física han afectado de forma directa a las personas que la padecen.

Cuando se sufre de este trastorno, bien sea por variables como la enfermedad física o el peso, el ejercicio puede arrojar efectos terapéuticos antidepresivos, similares al de una terapia psicológica. Es decir, que funciona de manera preventiva y  protectora ante las afecciones relacionadas con la salud mental.

A mayor ejercicio físico, menor depresión

Estos estudios científicos no solo han demostrado a cabalidad el efecto positivo que tiene el ejercicio físico frente a este problema de la depresión, sino que se confirma que tiene un efecto dosis-respuesta, es decir, que mientras más actividad física se practique (al menos unas 6 horas a la semana), habrá menos posibilidad de padecer de este trastorno.

Estos resultados son más que pertinentes para dar respuesta a un problema tan serio y con una tasa tan elevada de personas que lo padecen, porque queda demostrado, además,  que el estilo de vida sedentario es una de las principales razones por las cuales el porcentaje va en aumento.

Los pequeños cambios en el estilo de vida pueden hacer la diferencia. Con al menos una hora de actividad física diaria como caminar, andar en bicicleta, nadar o ir al gimnasio son suficientes para otorgar beneficios significativos, no solo a nuestro cuerpo, sino también a nuestra mente.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.