Ictus: ¿cuáles son los síntomas y cómo se puede prevenir?

Los accidentes cerebrovasculares suelen dejar daños permanentes o la muerte. Sin embargo, muchas víctimas no acuden a urgencias o buscan ayuda durante horas de síntomas desde la aparición de los primeros problemas, incluso pese a la importancia de los primeros momentos cuando se va a pasar por uno de estos episodios.

¿Qué es un ictus?

Se trata de la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro o la rotura de un vaso sanguíneo cerebral. En ambos casos, el accidente cerebrovascular priva a las células de oxígeno hasta morir o que no funcionen debidamente. Las células cerebrales necesitan constantemente de oxígeno y glucosa, por lo que, si se produce una interrupción, aunque sea durante unos minutos puede causar daños irreversibles.

En algunos casos los pacientes se recuperarán completamente, pero en otros se sufren distintos tipos de daños que dependen de la parte del cerebro afectada y del tiempo que tarde la intervención médica.

¿Cuáles son los tipos de ictus?

Todos los tipos de ictus deben ser tomados en serio y requieren una intervención médica especializada lo más pronto posible:

Ictus isquémico: Sucede cuando un coágulo de sangre bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro, por lo que una parte del órgano deja de recibir flujo sanguíneo.

Ictus hemorrágico: Sucede cuando se rompe una arteria del cerebro, lo que causa que la sangre se filtre al tejido cerebral. Estas roturas son causadas por la debilitación de las arterias por el paso de los años, a causa de la hipertensión arterial y otros padecimientos.

Ataque isquémico transitorio (AIT): Consiste en el bloqueo de un coágulo de sangre en una arteria. Los síntomas duran menos de una hora. Sin embargo, aunque los síntomas desaparezcan, es importante acudir con un especialista. Un AIT, puede ser algo temporal, pero es una advertencia que no debe dejarse pasar para evitar accidentes más serios.

¿Cuáles son los síntomas cruciales para prevenir un ictus?

Lastimosamente para los ictus no hay una señal de advertencia clara. Sin embargo, las personas que han sufrido un accidente isquémico transitorio, enfermedades cardíacas, diabetes, migrañas, apnea del sueño, colesterol alto o presión arterial elevada corren mayor riesgo de padecerlo.

Si bien no hay un síntoma claro, hay muchos que son claros sospechosos. Veamos algunos de los más comunes: mareos; pérdida repentina del equilibrio, adormecimiento de una parte de la cara y uno de los brazos, dificultad para hablar o entender palabras, pérdida repentina de visión o visión borrosa en un ojo, dolor de cabeza intenso y vómitos.

¿Qué hacer cuando se sospecha de un ictus?

A menos de que seas un socorrista con experiencia, será difícil ayudar a alguien que pase por un derrame cerebral. Aun así, puedes pedirle a la persona que trate de sonreír, que levante ambos brazos o que diga una frase muy sencilla. Si la persona no puede hacer esto, lo mejor es sentarlo o tumbarlo en posición lateral.

Posición lateral de seguridad: el paciente se coloca de lado con la cabeza hacia atrás con la boca abierta y dirigida hacia el suelo. Esto evita que la lengua caiga por la garganta y que el vómito fluya libremente evitando el ahogamiento. Es más probable que el paciente se recupere si es atendido rápidamente por un médico, así que mientras esperan por la ayuda, mejor habla con la persona para tranquilizarla.

¿Cómo se puede prevenir el ictus?

Los accidentes cerebrovasculares, los infartos de miocardio y la rotura de aneurismas pueden prevenirse manteniendo hábitos saludables, entre ellos dejar de fumar, consumir alcohol con moderación, hacer ejercicio, mantener un peso saludable, gestionar mejor el estrés y someterse a revisiones médicas frecuentes.

Algunos factores de riesgo no pueden controlarse ni modificarse. Por ejemplo, la edad, el género, historia familiar, el origen étnico (Se ha demostrado que las personas de ascendencia africana, surasiática y aborigen tienen más probabilidades de padecer diabetes e hipertensión arterial, lo que aumenta el riesgo de que se presente un ictus), y problemas de salud que aumenten el riesgo de infarto como presión arterial alta, hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, deterioro cognitivo vascular.

También es importante saber que las mujeres son mucho más propensas a padecer un ictus en determinados momentos de su vida, como durante el embarazo, durante la menopausia y después de la menopausia, por lo que es importante acudir a revisiones médicas periódicas.