Increíble! Joven adicta a beber esmaltes de uñas: consume 5 frascos por día

Una joven sigue una «dieta» de lo más inusual, ella bebe 5 botellas de esmalte de uñas cada día. Actualmente su cuerpo ya comienza a estar en peligro. La protagonista de esta historia se llama Bertha, es una joven americana de tan solo 23 años, obsesionada con un inusual hábito. Ella comenzó a beber esmalte para uñas a la edad de 18 años y, pese a que conoce todos los riesgos y efectos secundarios que este líquido podría causar a su cuerpo, hasta ahora no ha sido capaz de dejar de consumirlo.

La historia de Bertha fue contada en el programa de TV “In Real Time”: Yo y mi obsesión. La mujer ha revelado que no puede encontrar calma a menos de que consuma su dosis diaria de esmalte para uñas, el cual admite abiertamente que bebe como si fuera un vaso de vino. Pero aunque esta historia a simple vista parezca extraña y singular, hay varios casos en el mundo de personas que padecen un trastorno obsesivo-compulsivo poco usual, conocido como Pica, el cual lleva a las personas a ingerir sustancias que generalmente no son comestibles.

Los efectos del esmalte de uñas en el cuerpo de Bertha.

Según los informes psicológicos y médicos, Bertha puede ser un caso de Pica, enfermedad que puede dificultar la desintoxicación de la joven de 23 años, ya que ella reconoce que no puede dejar de consumir su dosis diaria de esmalte. Desde hace ya cinco años la chica de 23 años no puede evitar tomar, aunque sea un poco cada vez que compra un nuevo esmalte de uñas.

Además, la joven cuenta que incluso tiene un sabor favorito: “el azul es el mejor esmalte de uñas que existe” cuenta en el programa de TV. Más allá de lo extraña que pueda ser esta historia, el desorden de Bertha se está convirtiendo en algo verdaderamente peligroso para su salud. Los efectos del esmalte de uñas han empezado a comprometer el funcionamiento de su estómago debido al exceso del químico ingerido todos los días.

La joven asegura que necesita beber esmalte de uñas para poder aguantar el día a día, pero su familia se encuentra muy preocupada por el posible daño irreversible que esta obsesión representa para su salud. Ellos se han puesto en contacto con varios especialistas con el fin de encontrar un tratamiento eficaz que le ayude a comprender lo peligrosa que puede llegar a ser esa sustancia y que aprenda a vivir sin ella. Por el momento, los resultados son poco alentadores, pero un equipo de médicos se ha puesto en marcha para tratar a Bertha y poner fin a su obsesión.