Insomnio por coronavirus: ¿Qué nos impide dormir durante la pandemia?

El año 2021 no ha cambiado mucho en nuestras vidas en comparación con el 2020. Lo que ha quedado para muchos es el insomnio. La crisis actual dada por el coronavirus ha hecho que sea mucho más difícil dormir bien por la noche. Algunos expertos incluso tienen un término para ello: «coronasomnia» o «Covid-somnia».

Se trata de un fenómeno que afecta a personas de todo el mundo cuando experimentan insomnio relacionado con las tensiones de la vida durante la época de la covida-19. En el Reino Unido, un estudio realizado en agosto de 2020 por la Universidad de Southampton mostró que el número de personas que sufren insomnio ha aumentado de una de cada seis a una de cada cuatro, con más problemas de sueño entre las madres, los trabajadores más esenciales y las minorías étnicas. En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el bloqueo más estricto. En España se observó una «prevalencia alarmante» de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados en un estudio realizado en mayo demostraron tener insomnio.

La palabra «insomnio» fue más buscada en Google que nunca en 2020. En resumen, muchos de nosotros estamos ahora sufriendo de insomnio. Con la pandemia en su segundo año, los meses de distanciamiento social han sacudido nuestras rutinas diarias, han borrado los límites de la vida laboral y han traído una incertidumbre constante a nuestras vidas, con consecuencias desastrosas para el sueño. Por ello, nuestra salud y nuestra productividad pueden tener graves problemas.

Sin embargo, la magnitud del problema podría provocar cambios e introducir nuevos elementos en la forma de tratar los trastornos del sueño para recuperar nuestra vida.

Vidas alteradas

El insomnio es difícil de sobrellevar, sea o no en una pandemia. Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad puede tener consecuencias para la salud a largo plazo, como la obesidad, la ansiedad, la depresión, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

El sueño insuficiente -que muchas autoridades sanitarias clasifican como de menos de siete horas por noche- también afecta al trabajo. De hecho, muchos estudios han demostrado que aumenta las posibilidades de cometer errores, perjudica la concentración, aumenta los tiempos de reacción y afecta al estado de ánimo.

El hecho de que muchos de nosotros padezcamos insomnio se debe a la configuración actual de circunstancias difíciles, «casi bíblicas». Es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando a causa del Covid-19. Hay muchos factores en juego. En primer lugar, nuestra rutina diaria se ha visto alterada, lo que dificulta el mantenimiento de nuestro ritmo circadiano. Normalmente, nuestros días se desarrollan en un horario de despertar, desplazamientos al trabajo y viceversa, descansos y horas de sueño. Pero el coronavirus ha cambiado todo eso. Hemos perdido muchas de las señales externas presentes durante las reuniones de la oficina o las pausas programadas para comer. El trabajo inteligente ha alterado el reloj biológico.

Además, cuando trabajamos desde casa, podemos hacer menos ejercicio y estamos potencialmente menos expuestos a la luz natural, factores que contribuyen a mejorar el sueño. El problema es que trabajar desde casa puede desdibujar los plazos que antes se marcaban, hasta el punto de que muchas personas dicen trabajar más horas o de forma irregular.

Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas de sueño. Y la longevidad de la pandemia también es un factor. Lo que comenzó como un periodo de «refugio» y precaución se ha convertido en un paisaje permanente que parece semipermanente.

Algunos problemas de sueño se han vuelto «crónicos y duraderos». En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud general como Covid-19, un drama común como el 11 de septiembre, o algo más individual como un accidente de coche, podrían producirse problemas de sueño persistentes.

Cómo resolver esta situación

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando los problemas de sueño persisten, especialmente en estos días. Como la pandemia no da señales de abandonarnos, es muy probable que los índices de insomnio no disminuyan.

Pero hay buenas noticias. Algunos expertos afirman haber logrado avances en el tratamiento de los trastornos del sueño. El tratamiento más habitual para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (conocida como TCC-I), que mejora la propia «higiene del sueño» (no fumar ni beber antes de acostarse, por ejemplo) y entrena al cerebro para que asocie la hora de acostarse sólo con cambios de comportamiento (no trabajar en la cama).

Limita también el consumo de noticias para evitar la ansiedad, no utilices el teléfono como despertador (otro elemento asociado al trabajo, además de que la «luz azul» que emiten los dispositivos es perjudicial para ti) y pon el reloj en tu mesilla de noche para poder relajarte.

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