kéfir para después de entrenar

El kéfir es un producto lácteo de consistencia líquida muy parecido al yogur, es de sabor fuerte y agridulce y se obtiene de la fermentación de la leche de cabra, oveja o vaca. Su nombre proviene de la palabra turca “keif” que significa “sentirse bien”.

Es una bebida originaria del Cáucaso, típica de los países de la ex Unión Soviética y es considerada hoy día como uno de los alimentos probióticos más eficaces y energéticos que existen. Es rica en vitaminas, minerales y aminoácidos, en especial, contiene vitaminas B12 y B1, vitamina K2, magnesio, calcio, fósforo y ácido fólico. Gracias a la presencia de cepas bacterianas beneficiosas y de levaduras, tiene grandes propiedades antibióticas.

Habitualmente, el kéfir se prepara con leche fresca y enzimas llamados gránulos de kéfir, los cuales tienen su base en un polisacárido llamado kefiran, que acoge colonias de bacterias y levaduras que viven en simbiosis. Además, existen otros tipos de kéfir que son menos calóricos y se logran por medio del uso de otros líquidos en lugar de la leche de origen animal, como la de soja o arroz, o simplemente agua azucarada. Aunque se parece, no es un yogur, pero tiene un efecto refrescante, un sabor muy ácido y contiene distintos microorganismos.

Estos son sus beneficios

El kéfir tiene la ventaja de fortalecer el sistema inmunológico ayudando a que se eviten varios tipos de alergias. Estimula la absorción de vitamina B, permite una excelente función intestinal, brinda un efecto terapéutico sobre el sistema nervioso, tiene un gran poder antioxidante y protege de las infecciones al sistema urogenital.

Gracias a que es un alimento prácticamente libre de lactosa, puede ser consumido también por personas que son intolerantes a este tipo de azúcar. Asimismo, el kéfir puede ser utilizado para el cuidado de la piel, aplicándolo en el rostro como mascarilla.

Los probióticos que contiene este producto lácteo pueden reducir los niveles de colesterol malo en la sangre, así lo dio a conocer un estudio realizado en 2017 que analizó los niveles de colesterol en un grupo de mujeres que consumieron kéfir u otra leche baja en grasa durante 8 semanas. Los resultados mostraron que los niveles de colesterol malo eran significativamente más bajos entre las mujeres que habían consumido kéfir, esto debido a que los probióticos que contiene producen enzimas que descomponen el colesterol, haciendo que el organismo lo asimile mucho menos.

El kéfir es muy beneficioso para aquellas personas que necesitan mucha energía, como aquellos que terminaron un tratamiento a base de antibióticos y aún se encuentran débiles, también para los ancianos y especialmente para las mujeres embarazadas, ya que su alto contenido de ácido fólico es adecuado para el correcto desarrollo del feto.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que a pesar de sus innegables beneficios, es bueno no exagerar en su consumo diario. Se recomienda consumir hasta 120 g por día.