Salud

La ciencia ha descubierto el origen del mal olor en las axilas

El olor corporal es un rasgo característico de nosotros los humanos. Aunque el papel en el comportamiento y la evolución humana no está del todo claro, sabemos que la producción de olores corporales es un proceso antiguo que depende de la actividad de ciertas bacterias que viven en nuestra piel.

Pero ¿por qué producimos malos olores en ciertas áreas del cuerpo, por ejemplo en la zona de las axilas?

Según un grupo de investigadores, la «falla» sería de una enzima, la cisteína-tiol liasa, presente en algunos estafilococos que forman el microbioma axilar.

La enzima descompone un compuesto inodoro presente en el sudor secretado por las glándulas situadas en las axilas y forma moléculas volátiles – los tioalcoholes – responsables del mal olor.

Hasta ahora, la enzima responsable de esta división aún no había sido identificada. Inicialmente la formación de malos olores se había atribuido a otra especie de bacteria, Corynebacterium, pero la hipótesis fue posteriormente desmentida por estudios posteriores que habían identificado la especie bacteriana implicada en la formación de malos olores entre los estafilococos.

La composición de la microbiota presente bajo las axilas de los humanos se considera única en comparación con la de otros primates y su estudio puede dar información importante sobre la evolución: si algunas bacterias han estado viviendo con nosotros desde tiempos recientes, las que forman malos olores siempre nos han acompañado y probablemente ya estaban presentes antes de la aparición del Homo sapiens.

El origen del mal olor en las axilas

El grupo de bacterias formadoras de olores probablemente ya estaba presente en los primates y logró adaptarse a las moléculas presentes en el sudor humano, modificando su estructura. Esto sugiere que puede haber una ventaja evolutiva tanto para el huésped – los humanos, que producen precursores de olores sin razón fisiológica – como para el grupo de bacterias que convierten los precursores en moléculas de olor volátiles.

Por lo tanto, el estudio plantea importantes cuestiones aún no resueltas sobre los mecanismos que rigen la estructura y la composición de nuestro microbioma axilar.

Los investigadores seguirán analizando las poblaciones bacterianas que viven en nuestra piel, pero los resultados de este trabajo pronto serán explotados por las empresas farmacéuticas y cosméticas para formular nuevos desodorantes que sean respetuosos con nuestra microbiota y realmente eficaces contra los malos olores.

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