La deficiencia de vitamina D hace que sea más difícil perder peso

Esto está respaldado por las conclusiones de un estudio publicado en el «Nutrition Journal», según el cual un mayor consumo de vitamina D ayuda a reducir el porcentaje de grasa de la piel, favoreciendo a quienes desean perder peso.

Varios estudios han llegado a esta conclusión de que las personas que quieren perder peso necesitan mantener sus niveles de vitamina D bajo control, una investigación reciente publicada en la revista Nutrition Journal también lo afirma. Lo que comúnmente se conoce como la vitamina del sol es en realidad un grupo de cinco pro-hormonas solubles en grasa que se activan en contacto con la luz solar. Sus beneficios son múltiples, ya que promueve la absorción de minerales clave como el magnesio, el calcio y el hierro, beneficiando la salud de los dientes y los huesos.

Los beneficios de la vitamina D

La vitamina D también ayuda a regular el funcionamiento del sistema cardiovascular, aumentando el nivel de nuestras defensas inmunológicas, lo que es esencial para evitar el riesgo de enfermar. Las deficiencias de vitamina D se han asociado con problemas de mineralización ósea, trastornos del sistema nervioso, mayor exposición a la ansiedad y la depresión, mayor riesgo de diabetes y, por último, mayor dificultad para perder peso.

En otras palabras, los que no pueden perder peso deben mirar sus niveles de vitamina D. Esta sustancia es de hecho capaz de equilibrar la relación entre la masa magra y la masa grasa. Quienes pueden presumir de tener niveles adecuados de vitamina D en la sangre, además de lograr tener un peso normal más fácilmente, también tienden a aumentar de peso con mucha más dificultad que quienes muestran deficiencias.

La vitamina D y la leptina

La razón es atribuible a la leptina, una hormona estimulada por la vitamina D que disminuye el hambre, aumentando la sensación de saciedad. Además, limita la formación de citoquinas, moléculas proteínicas vinculadas a la formación de grasa abdominal. Como se desprende de esta investigación, la vitamina D reduce la producción de grasa y afecta al funcionamiento de ciertas hormonas como la testosterona, que no sólo disminuye la formación de células grasas, sino que también aumenta el metabolismo.

Por último, pero no menos importante, también se ven afectados algunos neurotransmisores como la serotonina, que reduce el apetito y la ingesta de calorías, ayudando a prolongar la sensación de saciedad al regular el ritmo de sueño.

Por lo tanto, el consejo de los expertos es exponerse a la luz del sol durante al menos 30 minutos al día, sin excluir de su dieta los alimentos ricos en vitamina D como los huevos, el queso, las setas, el pescado azul y la mantequilla.

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