La dieta japonesa, reduce el riesgo de cáncer y prolonga la vida

Datos científicos a la mano, los hábitos alimenticios típicos de los japoneses ayudan mucho a mantener la salud.

La dieta japonesa no tiene nada que envidiar a la dieta mediterránea – Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde hace años – en términos de beneficios para la salud a largo plazo. Dados en mano, los habitantes de la Tierra del Sol Naciente tienen una esperanza de vida más alta que las poblaciones que siguen la dieta mediterránea (85 años vs 79).

Los típicos hábitos alimenticios japoneses le permiten comer alimentos que ayudan a prevenir la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Los expertos que participaron en la conferencia «La dieta japonesa y la prevención del cáncer», que tuvo lugar recientemente en Roma, subrayaron este importante aspecto.

Analizando las características de la dieta japonesa, se puede observar que esta dieta ayuda a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular en un 22%. Los hábitos alimenticios típicos en Japón también promueven la prevención del cáncer, reduciendo el riesgo de tratar un diagnóstico de neoplasia en un 25%.

Estos efectos anticancerígenos se refieren en particular a la prevención del cáncer de próstata, un tipo de cáncer que en Japón tiene una incidencia un 30% menor que en EE.UU.

El Dr. Marco Silano, jefe de la Unidad de Alimentación, Nutrición y Salud del Instituto Superior de Sanidad (ISS), comentó los porcentajes mencionados anteriormente, señalando que, desde hace algún tiempo, la ciencia ha venido estableciendo la existencia de una correlación entre el patrimonio genético y las características de la dieta.

Silano ha destacado el hecho de que el patrimonio genético es capaz de influir en la forma en que responde a la ingesta de nutrientes específicos. A su vez, precisó que, paralelamente, las decisiones que se toman a la hora de comer tienen un impacto concreto en la expresión genética.

La Dra. Silvia Migliaccio, Secretaria General de la Sociedad Italiana de Ciencias de la Alimentación, también habló sobre las características de la dieta japonesa, centrándose en particular en algunos puntos en común que este régimen tiene con la dieta mediterránea.

En este grupo es posible recordar la presencia de fibras, nutrientes cuya aportación es decisiva para prevenir picos glicémicos y optimizar la saciedad (dos aspectos básicos para mantener el peso bajo control y cuidar la salud del corazón).

Tanto la dieta japonesa como la mediterránea se caracterizan también por la gran presencia de grasas mono y poliinsaturadas, por no hablar de las sustancias antioxidantes, esenciales para proteger las células de nuestro organismo del envejecimiento y de los procesos inflamatorios.

Existen muchas alternativas a las que puede recurrir cuando introduzca alimentos dietéticos típicos japoneses en su dieta diaria. El pensamiento va directo al sushi, pero es bueno no olvidar también el miso, un condimento obtenido de la fermentación de la soja amarilla.

Otras alternativas a considerar incluyen el edamame, los famosos frijoles de soja ricos en agua y fibra. Antes de empezar a comer los alimentos típicos de la dieta japonesa, obviamente es esencial consultar a su médico y que le prescriban todas las pruebas alérgicas necesarias.

También puedes leer: Dieta de bajo índice glucémico, en qué consiste y cuáles son sus beneficios