Salud

Esteatosis hepática o hígado graso: causas y cómo tratarla

La esteatosis hepática no alcohólica (EHNA) es una enfermedad que puede tener serios efectos en el organismo. Además, es una de las más comunes y complejas de la hepatología, pero se dice que el alcohol, el tabaquismo y la comida poco saludable tienen un efecto perjudicial en el hígado y son un detonante de este padecimiento. Por esa razón, hoy hablaremos sobre sus principales factores de riesgo y tratamientos.

¿Qué es la esteatosis hepática no alcohólica?

También llamada comúnmente «hígado graso», es una enfermedad que cada vez es más frecuente en el mundo actual, donde la mayoría de los pacientes se encuentran en el continente americano. En realidad, es el resultado de la acumulación excesiva de grasa en el hígado causada por factores distintos al del consumo excesivo de alcohol. Actualmente es la forma más común de enfermedad hepática crónica en Estados Unidos, afectando a unos 100 millones de personas.

¿Cuáles son los actores de riesgo?

La esteatosis hepática puede aparecer en personas sin tener en cuenta su edad, pero se ha detectado que es especialmente frecuente en personas entre los 40 y los 50 años que tengan riesgo de sufrir enfermedades cardíacas por sobrepeso y la diabetes de tipo 2. El trastorno también se relaciona con el síndrome metabólico, un grupo de anomalías que incluyen un aumento de la grasa abdominal y un bajo uso de la hormona insulina, además de hipertensión y altos niveles de triglicéridos en la sangre.

Veamos algunos otros factores de riesgo:

  1. Colesterol alto.
  2. Niveles elevados de triglicéridos en la sangre.
  3. Pérdida rápida de peso.
  4. Ciertos medicamentos y complementos alimenticios.
  5. Síndrome de ovario poliquístico.
  6. Tiroides inactiva.
  7. Fatiga, somnolencia y debilidad.
  8. Dolor o sensación de pesadez en el ángulo superior derecho del abdomen (hipocondrio derecho).
  9. Telangiectasias.
  10. Náuseas.
  11. Picazón.
  12. Ictericia.
  13. Capacidades cognitivas deterioradas.

Los posibles signos y síntomas de esta enfermedad y de la cirrosis hepática son:

  1. Abdomen agrandado.
  2. Venas abdominales superficiales dilatadas.
  3. Bazo agrandado.
  4. Palmas enrojecidas.
  5. Coloración amarilla de la piel y los ojos (ictericia).

Si notas que estás pasando por al menos uno o dos de estos síntomas, además de sentir dolor de hígado, debes ponerte en contacto con un médico lo antes posible.

¿Cómo reducir el riesgo de tener un hígado graso?

Lo más importante es mantener una dieta saludable que incluya frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables. Además, debes prestar atención a tu peso. Si tienes unos kilos de más, realiza actividad física y calcula tus calorías con cuidado.

Recuerda que es tarea de cada uno vigilar con cuidado su propia salud, por lo que, si llegas anotar algún cambio o síntoma sospechoso, dirígete inmediatamente para ser valorado por un médico. Solo un especialista cuenta con los recursos y alternativas suficientes para poder poner en marcha un tratamiento para dar solución pronta a este tipo de casos, por lo que es mejor evitar a toda costa automedicarse o usar remedios que no han sido recetados clínicamente.