La evolución del nuevo Coronavirus, desde el murciélago hasta el hombre

La evolución del nuevo Coronavirus: Todo comenzó el 31 de diciembre de 2019, cuando el Centro Chino de Control de Enfermedades (China CDC) informó de la presencia de casos graves de neumonía de procedencia desconocida en la ciudad de Wuhan, en la provincia China de Hubei. Poco después se identificó el agente causal en un nuevo betacoronavirus, más tarde llamado SARS-CoV-2.

Los investigadores del instituto científico Eugenio Medea de Bosisio Parini (Lecco), la Universidad de Milán y la Fundación Don Gnocchi llevaron a cabo un estudio publicado en el Journal of Virology para comprender mejor la evolución de este virus y reconstruir su propagación en todo el mundo.

La historia de la reciente aparición de este nuevo coronavirus y su rápida propagación son bien conocidas, comenzó con una epidemia localizada en unas pocas regiones y ahora es una pandemia con efectos devastadores.

Las infecciones por coronavirus suelen ser de origen animal (son zoonosis). El estudio de la evolución del genoma del SARS-CoV-2 pudo poner de relieve las características genéticas que han permitido a este virus dar el salto en las especies e infectar a los seres humanos, además de proporcionar importantes indicaciones para posibles blancos terapéuticos.

El salto de la especie de los murciélagos a los humanos no es poco común entre los coronavirus, de hecho en 2003 los murciélagos fueron indicados como los reservorios del coronavirus del SARS (SARS-CoV) y, en 2012, del virus MERS (MERS-CoV).

Después, los investigadores se centraron en la evolución del genoma del SARS-CoV-2, comparándolo con el del virus más similar identificado hasta ahora, un virus que infecta a los murciélagos de la especie Rhinolophus affinis y que tiene una identidad de secuencia del 96% con el virus humano COVID-19. Analizaron los genes de las cepas disponibles del SARS-CoV-2 y los compararon con los genes correspondientes del virus del murciélago.

Los resultados obtenidos han demostrado que hay regiones genómicas que no toleran (o toleran poco) la inclusión de mutaciones que pueden conducir a un cambio en la secuencia de las proteínas: estas regiones representan un buen blanco para el desarrollo de antivirales y vacunas.

Los investigadores también mostraron que la selección natural favoreció los cambios en tres proteínas del SARS-CoV-2 en comparación con las proteínas presentes en el virus del murciélago. La limitada presión selectiva dirigida hacia el SARS-CoV-2 sugiere que el progenitor común de este virus y el virus de los murciélagos ya tenía las características necesarias y suficientes para infectar a nuestra especie.

Sin embargo, la falta de información sobre el huésped intermedio entre el virus humano y el de los murciélagos y la falta de conocimiento sobre la cadena de acontecimientos que condujo a la propagación del virus en los seres humanos y el papel de algunas mutaciones específicas en las proteínas virales, hacen que estos resultados preliminares sean necesarios para integrarse con los datos epidemiológicos y bioquímicos.

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