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La odisea del piloto que sobrevivió 36 días perdido en la selva amazónica

Tras sobrevivir al accidente aéreo, el piloto Antonio Sena, de 36 años, recorrió la selva, improvisando refugios y aprendiendo a alimentarse de los monos.

Volaba a 900 metros de altura sobre el Amazonas cuando se estrelló. Iba de camino a una mina ilegal en las profundidades de la reserva brasileña de Maicuru, cuando se apagó el único motor de la pequeña avioneta de hélice que pilotaba.

 

La historia del piloto Antonio Sena, de 36 años, que sobrevivió al accidente de su Cessna 210L, es increíble. No sólo porque salió ileso de un accidente que podría haber sido mortal. O porque el avión, con su carga altamente inflamable (llevaba gasóleo para los mineros) se incendió un momento después de que él saliera del avión.

La aventura, que terminó el pasado 6 de marzo y de la que informó el New York Times, es tan increíble que podría ser el guion de la mejor de las películas de «catástrofes» (afortunadamente con final feliz).

Esta es la historia.

Inmediatamente después del accidente, Antonio Sena acampó cerca de los restos del Cessna, imaginando que esa era su mejor oportunidad de ser localizado y recuperado. Pero los aviones de búsqueda buscaron en la zona durante varios días y, como el propio Sena relató más tarde, «volaron justo por encima de él» sin verlo.

Fue cuando Antonio Sena tomo la decisión de comenzar a caminar. «Sólo por la mañana, aprovechando la posición del sol para ir al este, hacia el río», cuenta. Atraviesa pantanos, improvisa refugios con palmas y ramas para protegerse de la lluvia, durmiendo en la ladera del monte, lejos del agua, terreno de caza favorito de los depredadores. Es asediado por manadas de monos que intentan destruir sus ya precarios refugios. Aprende a alimentarse de huevos de pájaro y frutos de breu después de ver a esos mismos monos, que le habían atacado, comerlos.

 

De hecho, tras más de un mes de caminata, Antonio Sena se encontró con unos recolectores de nueces brasileñas que no habían estado en esa parte del bosque desde hacía tres años. Y aquí conoce a la mujer que lo salva.

Al frente del grupo está María Jorge dos Santos Tavares, de 67 años, que perdió a su marido por culpa de Covid y, para hacer frente a los problemas económicos, empezó a buscar nueces en lo más profundo del bosque, justo ahí donde está el piloto. «Hemos perdido una vida y tú has ganado una», le dice la mujer. En los créditos de esta increíble historia fluyen las palabras de Antonio Sena comentando la foto que colgó en su perfil de Instagram, una vez que regresó a casa: «Por fin recibí una de las fotos que más quería. Esta es doña María Jorge y su increíble familia, que me recibieron con el corazón abierto y mucho cariño. ¡¡¡Nos volveremos a ver pronto !!! Te quiero!!!» Un final feliz que superó toda pretensión.

Sena, quien volvió a sobrevolar recientemente el lugar del accidente, narrará ahora su historia en un libro titulado «36 días: la saga del piloto de avión que cayó en la Amazonía y se reencontró con Dios», de la editora Buzz. «Fui transformado dentro de esa selva. Mis hermanos fueron transformados también. Gracias a Dios esa historia está transformando a mucha gente también. Es lo único que queremos. Solo eso», sostiene.

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