¿La pasta al dente es realmente buena para la salud

La frase, de origen italiano y que significa, literal, “al diente”, quiere decir que para que la pasta quede perfecta debe estar suave, bien cocida pero sin perder un toque crujiente o de firmeza. Cuando escuchamos al dente, creemos que solo es una forma de cocinar pastas, pero algunos vegetales y hortalizas también tienen ese término.

Desde su aparición y hasta hoy, la pasta ha sido sinónimo de energía y alimentación saludable. Atributos que se ha ganado gracias a las propiedades de sus nutrientes: vitamina B1 y B2, hierro, niacina y ácido fólico. Se clasifica dentro del grupo de los carbohidratos, es el combustible preferido de muchos órganos del cuerpo, sobre todo del cerebro y los músculos. Es tan importante y esencial como las proteínas y grasas, necesarias para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Muchas veces, comemos platos con macarrones o espaguetis que están excesivamente cocidos y, por tanto, su textura es mucho más blanda y viscosa.  En cambio, si elegimos la cocina al dente, conseguiremos elaborar la pasta al punto justo y que se sienta de forma muy notoria cuando la mastiquemos y la comamos.

Se ha demostrado que cocinar la pasta al dente hace que este alimento tenga un menor índice de glucémico que si está excesivamente cocida. El índice glucémico es una medida de velocidad de asimilación de los carbohidratos presentes en un determinado alimento. Por ello, los alimentos con bajo índice glucémico son aquellos cuya asimilación de carbohidratos por el organismo es lenta. Esto implica que al comer la pasta al dente, los carbohidratos se liberan de forma progresiva a la sangre, por lo que las personas que realizan alguna actividad física pueden rendir mucho más tiempo si consumen la pasta al dente.

Para conseguir la pasta al dente, lo ideal es utilizar un litro de agua por cada 150 gramos de pasta. Además, se puede añadir un poco de aceite de oliva y llevar a ebullición, y cuando el agua empiece a hervir, se puede añadir también un puñado de sal y, una vez que el agua esté hirviendo, se añade la pasta. Esta sería la forma correcta de hacer la pasta al dente.

También debes tener en cuenta que el tiempo de cocción de la pasta dependerá, sobre todo, de si se trata de pasta fresca o seca, así que, lo ideal para reconocer si está al dente, siempre es probarla. Los expertos recomiendan no poner nunca la sal en el agua antes de haber echado la pasta, ya que esta mala costumbre entorpece el punto de ebullición. Igualmente es un error dejar un buen rato la pasta en el colador una vez que esté cocida.