La reina Isabel y su trastorno obsesivo-compulsivo: esto es lo que se sabe

Según lo que ha contado la maestra Marion Crawford, presente en su nuevo libro «La Institutriz real», la reina Isabel desde niña tenía ciertos comportamientos extraños relacionados con el orden excesivo: «Hacía lo mismo con los platos, pero no podía entender que era y porqué lo estaba haciendo de esa forma».

Recientemente ha salido a la luz nueva información sobre la siempre misteriosa Reina Isabel. En el libro «La institutriz real», escrito por Wendy Holden y publicado la semana pasada, se cuentan algunas anécdotas interesantes sobre cómo fue la infancia de la hoy soberana, contadas por su profesora privada del pasado, Marion Crawford, la cual había estudiado psicología infantil y notó comportamientos obsesivo-compulsivos en la entonces princesa Isabel.

«Ella Alineaba ambos lápices al estudiar y lavaba los platos que estaban en el comedor», se puede leer en un extracto del escrito publicado por The Sun. «Le pregunté por qué lo había hecho así y me dijo que le hacía sentir segura». La maestra Crawford nunca pensó que se encontraría en una situación tan peculiar: «Después le pregunté a qué le tenía tanto miedo, pero justo cuando estaba a punto de responderme, entró su madre.”

La propia maestra Crawford, a principios de los años cincuenta, publicó un libro sobre la joven princesa Isabel antes de ser coronada reina. En aquellas páginas ya había registros de las misteriosas manías y comportamientos por parte de la soberana: «Me preocupaba demasiado cuando la veía saltar de la cama en varias ocasiones durante la noche para poner rectos sus zapatos y arreglar su ropa de una manera específica. Siempre se trató de una persona muy metódica».

Esto puede estar relacionado con el rigor y la disciplina con las que ha sido criada la reina. Desde que se posicionó en el trono, la reina se levanta todos los días a las 7.30 am y enciende su radio sintonizando la BBC 4 donde escucha el programa «Today» tomado una taza de té. Luego se baña en su bañera, la cual debe tener un máximo de 17 centímetros de agua, para luego vestirse y dirigirse a su oficina, donde todo se encuentra meticulosamente organizado en un lugar específico.

En resumen, el trastorno obsesivo-compulsivo de la reina fue y sigue siendo solo un rumor que nunca ha sido certificado. La pasión por el orden, sin embargo, es evidente para todos y no se puede negar su clara inclinación.