Tos nocturna y reflujo gastroesofágico: cómo tratarlos mejor

Tos nocturna y reflujo gastroesofágico: cómo tratarlos mejor. A menudo hay una tendencia a confundir la tos causada por el reflujo gastroesofágico con una tos común: cómo distinguir entre ellos, los síntomas y los remedios.

La presencia de tos y reflujo gastroesofágico debe ser una señal de alarma. A menudo estas manifestaciones no reciben mucha importancia, ignorando el hecho de que a veces son síntomas de un problema más grave. A continuación encontrará toda la información necesaria para el correcto reconocimiento de las enfermedades.

Tos con reflujo: qué es y cómo reconocerla

Este tipo de tos, a veces muy molesta, es difícil de asociar con un trastorno gástrico. Por esta razón, no responde naturalmente a las curas utilizadas para tratar la tos común. En casos como éste, no se demore en esperar a que la tos pase de forma independiente, sino que busque asesoramiento médico. La tos con reflujo no debe ser subestimada de ninguna manera, pero debe ser manejada con tratamientos farmacológicos prescritos por su médico.

El reflujo gástrico es un trastorno que hace que los jugos gástricos suban al esófago. Este mecanismo, al no ser controlado o monitoreado, puede afectar la mucosa esofágica y conducir a una enfermedad más grave.

La tos con reflujo es bastante seca y muy persistente en el tiempo, resistente a los fármacos antitusivos y por lo tanto difícil de combatir.

Teorías sobre el origen de la tos por reflujo

Según la teoría del reflujo, los jugos gástricos suben por el esófago hasta llegar al esfínter esofágico superior. Aquí son aspirados por el esfínter, que los lleva a las vías respiratorias principales, donde su composición ácida causa irritación y por lo tanto tos para ser expulsados.

Sin embargo, la teoría del reflejo afirma que el aumento del contenido gástrico causaría una reacción del reflejo bronquial que sería la causa de una tos seca, sin moco y persistente. Además, los compuestos gástricos, al subir de nuevo, pueden dañar la faringe, la tráquea y las cuerdas vocales, causando así una ronquera consecuente.

Síntomas de tos con reflujo

La tos con reflujo es difícil de diagnosticar porque casi siempre se confunde con una manifestación más normal y menos peligrosa, especialmente cuando se manifiesta como el único síntoma de la enfermedad.

Sin embargo, las toses de reflujo tienen características distintivas para poder reconocerlas y así poder tomar medidas correctivas.

Este tipo de trastorno puede ocurrir más o menos regularmente al final de una comida, en mayor medida si la comida era rica o calórica, y durante las horas de descanso en la noche. Los síntomas disminuyen con la misma regularidad en las horas de vigilia y especialmente por la mañana.

Además, también puede ocurrir como una alternativa al acostarse, una posición que los estudios han demostrado que favorece el ascenso de los jugos gástricos. Uno de los signos más importantes es el inicio de la tos en ausencia de fiebre o resfriados, así como la falta de respuesta a los medicamentos para la tos.

Además de estos síntomas, que también pueden ser malinterpretados, hay manifestaciones más claras que deben conducir a un diagnóstico más rápido y confiable de la tos por reflujo. En los casos más graves, de hecho, este tipo de trastorno gástrico se manifiesta con una sensación de ardor a nivel del esternón, así como una verdadera regurgitación ácida que se produce regularmente al final de una comida, dificultad para tragar, halitosis y sibilancias. Estos síntomas a menudo se asocian con espasmos esofágicos, los cuales causan una sensación similar a la de la angina de pecho.

Cómo tratar la tos nocturna y reflujo gastroesofágico

Afortunadamente, existen remedios farmacológicos que pueden curar la tos de reflujo de forma más o menos definitiva. Es evidente que no se debe tratar la tos sino actuar sobre el trastorno gástrico que la provoca, por lo que los fármacos indicados para el tratamiento serán de dos tipos.

Las medicinas

El primer tipo son los inhibidores de la bomba de protones, fármacos como el pantoprazol que actúan sobre la producción de jugos gástricos. Estos fármacos reducen la secreción ácida del estómago al reducir la posibilidad de recuperación ácida. El segundo tipo son los enemigos de los receptores H2. Estos receptores producen ácido clorhídrico, por lo que actuando con antiácidos y procinéticos se puede intervenir reduciendo la producción de ácido del estómago.

 

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