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Venustrafobia: miedo a las mujeres hermosas

Como todos saben, la mayoría de los hombres se sienten completamente atraídos por las mujeres hermosas. Pero existen personas que con solo ver o hablar con una mujer bella, pueden sufrir un ataque de pánico. Si esto sucede, la persona puede estar sufriendo de venustrafobia o caliginefobia.

Este término venustrafobia proviene del griego venus que es la diosa griega que representa a las mujeres y phobos que significa profundo miedo. Se puede decir que es un trastorno muy común en adolescentes que sufren de baja autoestima.

¿Cuáles son sus causas?

Los científicos y expertos en el tema han estudiado por años las causas reales de las fobias. Sin embargo, aún no se han podido obtener respuestas claras, puesto que son varios los factores que se deben tener en cuenta.

Primeramente, puede haber una predisposición genética. Muchos expertos señalan que las fobias pueden generarse como consecuencia de una experiencia negativa directamente con una situación u objeto específico. Por lo que si un hombre ha sido rechazado por una mujer hermosa o ha sido ridiculizado, insultado o burlado por alguna de estas mujeres bellas, tiene más posibilidades de desarrollar venustrafobia.

Las personas con este trastorno comienzan a vincular a toda mujer hermosa con dicha experiencia negativa. Por tal motivo, cualquier mujer guapa es considerada peligrosa o amenazante. Pero hay que aclarar que no todos los hombres que han sido ridiculizados por una bella mujer, necesariamente tengan que desarrollar este trastorno.

La persona venustrafóbica, no siempre ha tenido una experiencia directa con una mujer hermosa. Quizás padres, amigos, maestros o personas cercanas al sujeto pudieron haberle dado consejos un poco exagerados. De modo que, para alguien con baja autoestima, dichos consejos pueden parecer reales y causar un profundo miedo. Otra causa que puede originar la caliginefobia es el estrés.

Pero ¿Cuáles son los síntomas de este trastorno?

Al igual que todas las demás fobias, se manifiesta con los síntomas típicos de los ataques de pánico, como son: dificultad para respirar, temblor, sudor en las manos, ganas de salir corriendo, sensación de desmayo, miedo a perder el control, palpitaciones, alteraciones gastrointestinales.

¿Cómo podemos tratar este trastorno?

Para ello, la terapia cognitivo-conductual puede ayudar a reparar la autoestima de aquellos que padecen esta fobia, realizando una regresión de los síntomas psicofísicos. Gracias a esta terapia, en la que se habla de uno mismo positivamente, se cambian las creencias negativas y se aprende a manejar las emociones, se puede conseguir el objetivo.

En los casos más traumáticos, puede ser muy útil combinar la psicoterapia con la farmacoterapia.

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