La verdad sobre los carbohidratos, una fuente de energía indispensable para nuestro cuerpo

A menudo demonizados, los carbohidratos son una fuente esencial de energía para el cuerpo. Los carbohidratos se encuentran en muchos alimentos como los cereales y productos de cereales (pasta, pan, pizza), fruta, verdura, legumbres, dulces… y juegan un papel fundamental: suministrar energía al cuerpo.

Los carbohidratos pueden ser simples y complejos, y están contenidos en mayores cantidades en el grupo de los cereales: por lo tanto, en la pasta, el pan, la pizza, pero también en las legumbres y la fruta. Nuestro cuerpo necesita carbohidratos para seguir adelante, moverse y vivir, pero algunos de ellos tienen el defecto de elevar demasiado el índice glucémico y causar problemas de salud en general.

Pensar en prescindir de los carbohidratos es imposible, pero debemos elegir cuáles comer: ciertamente los carbohidratos simples, que son más fáciles de descomponer y absorber, son los que más afectan al índice glucémico y con el tiempo, comerlos continuamente puede provocar resistencia a la insulina, inflamación, aumento de peso y desequilibrios hormonales. Algunos ejemplos: arroz y pan blanco, dulces en general, bebidas azucaradas, miel, azúcar de mesa y alimentos que contienen estos elementos en grandes cantidades.

Los carbohidratos complejos, que son ricos en fibra y no se pueden descomponer en moléculas de azúcar, liberan energía a largo plazo y su consumo tiene efectos beneficiosos para nuestro cuerpo: estabilizan la glucemia, ayudan a regular el intestino, satisfacen con pocas calorías y estimulan el metabolismo de forma natural. Luz verde a las verduras, frijoles, nueces y granos enteros.

Por lo tanto, los carbohidratos no son enemigos contra los que hay que luchar, sino valiosos aliados: nos corresponde a nosotros elegir cómo poner energía en nuestro cuerpo, recordando siempre que lo que marca la diferencia entre un alimento y otro es también su autenticidad y frescura. Los alimentos empaquetados, con más de 3 o 4 ingredientes, ricos en aditivos y conservantes, nunca serán la elección correcta, ¡incluso si son simples carbohidratos!

Después de todo, este ha sido el uso de los carbohidratos por el hombre durante miles de años. Con el enfoque de la era moderna y en particular después de la revolución industrial, el papel de los carbohidratos ha cambiado. En primer lugar, la presencia de azúcar en nuestra dieta ha aumentado dramáticamente. Además, la mayoría de los cereales de hoy en día son refinados, es decir, privados de la fibra (la única parte que contiene nutrientes): de esta manera sólo queda el almidón, rico en calorías. La eliminación de la fibra hace que los cereales se asemejen al azúcar, con el efecto, por tanto, de provocar un aumento constante y rápido de la glucemia y la consiguiente sobreproducción de insulina, una hormona que facilita la acumulación de grasa.

El consumo excesivo de cereales y azúcares refinados está sin duda en el origen de la explosión epidémica de la obesidad, el sobrepeso y la diabetes, que ha caracterizado los últimos años, apoyada evidentemente también por una tendencia general a comer demasiado y a hacer muy poca actividad física.

Los carbohidratos tampoco deben ser demonizados. El plato único también nos ayuda en este caso: muchas verduras y un rincón de cereales representan el espacio total dado a los carbohidratos en las comidas principales. En conclusión, podemos decir que en media sta virtus: cantidades moderadas de cereales integrales, fruta y abundantes verduras son la mejor combinación para garantizar la eficiencia, la energía y la salud de nuestro cuerpo.

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