Las 6 cosas que los supermercados no quieren que sepas

Hacer compras en el supermercado parece una labor inofensiva. Al menos una vez a la semana todos vamos a comprar sin prestar mucha atención a lo que realmente sucede en estos lugares. Por lo tanto, la forma en que compramos se ha ido convirtiendo a lo largo de los años en una de las ciencias más estudiadas y con gran número de investigadores en el mundo.

Marion Nestle, autora de What to Eat: An Aisle, una guía paso a paso para la elección inteligente de alimentos y comer bien, nos enseña lo siguiente:

Los alimentos “aptos para niños” no se colocan a su altura

Cualquiera que vaya al supermercado con niños sabe que debe prestar mucha atención a las cosas que ellos toman y echan en el carrito. Por ello, Marion dice: “Siempre les digo a los padres que nunca vayan a comprar con sus hijos. Los cereales azucarados los colocan a la altura de los ojos de los niños, mientras que los saludables y ricos en fibra están en los estantes superiores”.

Los carritos de las compras siempre están sucios

Los estudios que se han hecho a los carritos de los supermercados indican que más del 60% de ellos acogen bacterias coliformes, el mismo tipo de bacterias que se encuentran en los baños públicos. El Dr. Chuck Gerba, microbiólogo de la Universidad de Arizona, afirma lo siguiente: “este tipo de bacterias pueden provenir de vegetales y carnes sin lavar, manos sucias o los niños que se sientan en los carritos. Solo hay que pensar que donde se pone el brócoli, unos minutos antes había un trasero de un niño”. Algunos estudios afirman que los carritos de la compra tienen más bacterias que muchas otras superficies que fueron estudiadas, incluidos los asientos de los inodoros.

No siempre limpian como deberían

A menudo, los inspectores de higiene revisan los supermercados en busca de irregularidades. Sin embargo, tú también puedes hacer tu propia inspección: simplemente desliza el dedo por toda la parte superior de los estantes y lo encontrarás lleno de polvo. Además, si ves moscas es posible que porten bacterias.

Las exhibiciones al final del pasillo se colocan ahí para distraerlo

Marion Nestle, asegura que “las empresas de alimentos pagan a los supermercados para que coloquen sus productos donde puedan verse más fácilmente, como es el caso de los exhibidores al final de los pasillos”. La idea es colocar artículos como chocolates para inspirar compras compulsivas. Aunque en ocasiones estas exhibiciones se utilizan para promocionar artículos en oferta, las personas los compran incluso si no hay ofertas.

Al entrar al supermercado se sigue un camino obligatorio

Por la distribución de las estanterías, el camino para entrar es obligatorio y nos vemos forzados en los grandes supermercados a seguir un camino sin darnos cuenta. Este camino “obligatorio” se crea sin barreras arquitectónicas, pero siguiendo las necesidades básicas de los compradores como la leche, el pan, o las verduras, por lo tanto, al seguir estos caminos terminamos comprando un 60-70% más de los productos que íbamos a comprar.

Los alimentos saludables están escondidos

Un claro ejemplo es el de la pasta integral, este producto por lo general es colocado en los estantes inferiores o también los alimentos orgánicos que suelen estar en un estante muy pequeño al lado de los alimentos étnicos.