Lenguaje corporal canino: aprende a comunicarte con tu perro

Para todos es ampliamente conocido que el amor de los perros por los humanos es una de las cosas más increíbles y enternecedoras que existe en el mundo, ya que estos hermosos animales permanecen fieles y leales por siempre.

El lenguaje es una facultad propia del ser humano, nuestros perros no utilizan la misma comunicación, pero ambos podemos aprender a entendernos. Los primates son los únicos seres vivos que han conseguido acercarse al lenguaje tal y como los hombres lo entendemos, nos referimos a sus vocalizaciones. Los caninos, no hablan ni usan palabras para comunicarse con otros perros o personas, pero utilizan un lenguaje muy significativo y sencillo de interpretar.

Nuestros perros tienen una manera de entendernos, como nos hemos podido dar cuenta al enseñarles algunas órdenes. Estas órdenes las han aprendido a base de paciencia, de premios y siempre con la misma palabra para la misma acción. Hemos creado un diccionario que sí entienden, aunque no puedan pronunciar ni una palabra. El nivel de respuesta que nuestro mejor amigo dé ante la palabra “ven” o “quieto” dependerá del entrenamiento que le hayamos dado y de la capacidad innata del animal (ciertos perros aprenden 50 vocablos, otros unos 90, etc.).

Los perros también entienden la comunicación no verbal como tu estado de ánimo o si estás enfermo. El lenguaje de los canes comprende el aspecto emocional, social y la jerarquía. A continuación, te ayudamos a entenderlo:

Cuando el perro alza sus orejas: cuando las coloca erguidas y con la apertura del oído hacia delante, nuestro perro está indicando que está atento. Estar atento puede ser bueno si simplemente ha escuchado un ruido y siente curiosidad, o si está presenciando algo que le intriga. Sin embargo, cuando un perro está enfadado y/o en un estado de tensión alto, demasiado excitado y con peligro de morder, sus orejas también adquirirán la misma posición.

Cuando te mira directamente a los ojos: cuando tu perro te mire a los ojos, míralo con cuidado. Si siente cierta tensión en su cuerpo, significa que está tratando de provocarlo y que puede adoptar una actitud agresiva en cualquier momento. Por otro lado, si está completamente relajado, seguramente tratará de entender lo que le dices o lo que sientes. En este caso, muchos perros tienen el reflejo de inclinar la cabeza hacia un lado.

Los olores para ellos son fundamentales: nosotros no entendemos esta faceta ni podemos compararnos con ellos en cuanto a olfato. Pero siempre debemos dejar que un perro nos huela para que se quede con nuestro olor y así pueda identificarnos siempre. Es una forma de presentarnos ante ellos.

Estirarse: Esta postura puede tener distintos significados: es habitual observar a un perro en esta posición cuando le está pidiendo juego a otro perro. En este caso actuará de forma alegre y positiva, realizando movimientos de cola suaves. En este caso se trata de un perro cordial. No obstante, si observamos a nuestro perro estirándose mientras utiliza otras señales de calma, como por ejemplo relamerse, mover la cola de forma enérgica y girar la cabeza, tenemos delante a un perro que pide de forma educada espacio, que le dejemos en paz.

Cuando se acuesta boca arriba: como señal de sumisión absoluta, acostarse boca arriba significa que su perro comprende que usted es el amo y acepta plenamente su autoridad. También puede tener esta reacción cuando se acerca otro perro. Esta actitud dominada evita los conflictos.

Si la cola del perro está metida entre sus piernas, casi rozando con su barriga, quiere decir que está asustado o muy nervioso. Un perro asustado puede ser igual de peligroso que un perro con la cola alzada y rígida, pues el miedo puede llevarle a intentar defenderse.

Lamer a una persona: generalmente asociamos el lamido a humanos con el afecto y el cariño del perro y, en ocasiones suele ser así, especialmente si reforzamos esta conducta de forma positiva. No obstante, un lamido excitado puede indicar que el perro está estresado e intenta aliviar la tensión que pueda existir lamiéndonos, algo que sabe que nos agrada. Cuando nos lame por nerviosismo, no por afecto, suele ir acompañado de otras señales de calma como orejas hacia atrás, giros de cabeza y movimientos nerviosos.

Aprender a comunicarnos con nuestro perro es fundamental para lograr una convivencia equilibrada y positiva, así como para mejorar el vínculo con él y comprender qué trata de decirnos en cada momento. En multitud de ocasiones, una mala comunicación entre el perro y el hombre puede llevarnos a la aparición de conductas no deseadas, principalmente por una falta de entendimiento en la comunicación no verbal, es decir, corporal.