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Lo que le pasa a tu cuerpo cuando bebes una Coca-Cola

Estadísticamente hablando, la Coca-Cola es la bebida más vendida del mundo con una increíble cifra de 1.700 millones de unidades al día, pese a que sin duda no se trata de una bebida exenta de consecuencias para el organismo. Hoy vamos a explicarte lo que le ocurre a tu cuerpo después de beber una de estas famosas bebidas gaseosas.

Veamos los efectos de la Coca-Cola en el organismo en el transcurso de la hora siguiente después de su consumo:

Primeros 10 minutos.

Durante los primeros diez minutos, el cuerpo recibe el equivalente a siete cucharadas de azúcar, una cantidad que es enfermiza para cualquier organismo y que como mínimo debería causar náuseas si se consume en granos. Sin embargo, esta sensación es evitada gracias a la adición de ácido fosfórico, responsable de darle a la bebida su sabor ácido y de enmascarar el sabor del azúcar. De hecho, esa cantidad agregada de azúcar deshidrata más de lo que sacia.

Después de 20 minutos.

Con el pasar de los minutos se produce un aumento repentino de los niveles de azúcar en la sangre, lo que hace que el páncreas comience a sufrir una sobrecarga, segregando insulina en grandes cantidades haciendo que los azúcares se conviertan en grasa y aumentando así el riesgo de padecer diabetes y obesidad.

Después de 40 minutos.

Una vez que lleguen los 40 minutos posteriores al consumo, el cuerpo ha absorbido una gran cantidad de cafeína y aumenta la producción de dopamina, la hormona responsable de estimular el centro del placer y que, junto con el efecto de la cafeína, proporciona una sensación de bienestar y la presión sanguínea aumenta con la dilatación de los vasos.

Es importante saber que para un niño que pesa alrededor de 30 kg, beber una lata de Coca-Cola es igual a beber cuatro tazas de café para un adulto.

Después de 1 hora.

Al cumplir una hora, el nivel de azúcar desciende con mucha rapidez y el nivel de energía cae en picada, lo que provoca cansancio y sensación de hambre.

Componentes peligrosos a mediano y largo plazo.

Bajo la etiqueta “E338” se esconde el ácido fosfórico, el cual le da a la bebida su sabor ácido y enmascara su dulzor. Lejos de ser inofensiva, ingerir fósforo interfiere en la asimilación del calcio y su evacuación por medio de la orina, lo que favorece el riesgo de cálculos renales y osteoporosis.

Aunque las presentaciones Light o Zero de Coca-Cola han sustituido el azúcar por el aspartamo, realmente no son menos peligrosas para la salud. A este edulcorante se le han relacionado más de 32 efectos secundarios, entre ellos el riesgo de epilepsia y el desarrollo de ciertos tipos de cánceres. Además, el aspartamo está totalmente desaconsejado para mujeres embarazadas y aumenta las posibilidades de desarrollar cáncer en los niños y causa una probabilidad de prematuridad de un 27%.

En cuanto al color de la Coca-Cola, este se consigue gracias a un colorante «caramelo» que ha sido debatido muchas veces por expertos en nutrición y la comunidad científica, ya que está compuesto por una mezcla de amoníaco y sulfitos que se consideran cancerígenos.

Además de los innumerables peligros para la salud, con la Coca-Cola se sabe también que su producción es un desastre para el medio ambiente. De hecho, a escala mundial, su producción requiere casi 10.000 litros de agua por segundo.

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