Salud

8 síntomas de un hígado poco saludable

Si tiene alguno de estos síntomas de un hígado poco saludable, es hora de consultar a su médico.

  1. Cansancio constante

El cansancio persistente es a veces un signo de que algo va mal. Aunque este cansancio puede tener diversas causas, muchas de las cuales son relativamente inofensivas -como la falta de sueño-, la enfermedad hepática también puede ser la responsable.

Un estudio de 2018 publicado en la revista Liver International relacionó el cansancio, la ansiedad y la depresión con la enfermedad hepática crónica. Si el síntoma de cansancio persiste, es importante averiguar la causa con la ayuda de su médico.

  1. Los ojos se vuelven amarillos

«Los ojos amarillos son una señal de que el hígado no va bien y probablemente sea el síntoma más evidente de una enfermedad hepática», dice el Dr. K.V. Narayanan Menon, director médico de trasplantes de hígado de la Clínica Cleveland. El hígado descompone normalmente una sustancia amarilla llamada bilirrubina para eliminarla del organismo. Sin embargo, un hígado enfermo puede provocar una acumulación de bilirrubina que causa la coloración amarillenta del blanco de los ojos y de la piel, llamada ictericia.

La ictericia puede estar causada por muchos problemas de salud, como una infección vírica, un conducto biliar obstruido (normalmente debido a un cálculo biliar), una reacción a un fármaco o un tratamiento con efecto tóxico, una enfermedad hepática o enfermedades que provocan una descomposición excesiva de los glóbulos rojos.

  1. Adicción al licor

El consumo excesivo de alcohol puede, con el tiempo, provocar una enfermedad hepática. Dado que el hígado ayuda al organismo a eliminar las toxinas y las sustancias químicas, beber constantemente grandes cantidades de alcohol significa que tiene que trabajar más.

  1. El abdomen se llena de líquido

Si el abdomen se abulta repentinamente y sigue hinchándose, podría ser algo más que una simple hinchazón. «El aumento de la presión en el interior de los vasos sanguíneos que rodean el hígado puede hacer que se acumule líquido en el abdomen», dice el Dr. Menon. Es importante que consulte a un médico: él podrá decirle si son los gases, los alimentos o los líquidos los que causan la hinchazón.

  1. El sobrepeso

El sobrepeso o la obesidad no sólo afectan a la apariencia. La enfermedad del hígado graso no alcohólico está aumentando, sobre todo en personas de entre 40 y 50 años. Según la Fundación del Hígado, esto significa que la grasa se ha acumulado en el interior del órgano, lo que puede provocar cirrosis, es decir, daños en el hígado.

La buena noticia es que se pueden controlar -o cambiar- factores como la obesidad, el colesterol alto y la diabetes de tipo 2 que aumentan el riesgo de desarrollar hígado graso.

Para perder algunos kilos, no dudes en probar el ayuno intermitente, que tiene beneficios probados.

  1. La hepatitis A, B o C

Cuando ciertos virus o parásitos infectan el hígado, pueden causar inflamación y reducir su función. Los tipos más comunes de infección hepática son los virus de la hepatitis: la hepatitis A se contrae por el contacto con las heces de una persona contaminada o por consumir alimentos o bebidas que no son seguros.

Las hepatitis B y C se transmiten con mayor frecuencia a través de la sangre, las relaciones sexuales o el contacto con otros fluidos corporales. La hepatitis A tiende a desaparecer por sí sola, mientras que las hepatitis B y C son enfermedades crónicas. «Dado que hay muy buenos tratamientos para la hepatitis C, las personas deberían hacerse la prueba», dice el Dr. Menon.

Hable con su médico sobre lo que puede hacer para mantener su hígado sano.

  1. Antecedentes familiares de enfermedad hepática

«Un pequeño número de enfermedades hepáticas son hereditarias», dice el Dr. Menon, «así que si crees que tus familiares han muerto de una enfermedad hepática o de un cáncer de hígado, habla con tu médico para que pueda investigar más a fondo».

  1. Picazón constante

Aunque no lo creas, un hígado enfermo puede provocar picores en todo el cuerpo. «No estamos seguros al cien por ciento, pero parece que podría estar relacionado con las sales biliares», dice el Dr. Menon. La bilis es una sustancia digestiva segregada por el hígado, pero en las personas con cirrosis biliar primaria (una enfermedad hepática autoinmune que provoca el colapso del hígado), esta bilis puede acumularse y manifestarse en forma de picor.

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