Salud

Más del 50% de las mujeres nota alteraciones en su ciclo menstrual tras la vacuna

Los casos que se han registrado hasta el momento afectan a mujeres de entre los 30 y los 49 años.

Una nueva consecuencia de las vacunas para tratar el Covid-19 ha aparecido y hasta ahora no se había relacionado con los posibles efectos secundarios. El efecto consiste en una variación en el ciclo menstrual, que solo en Gran Bretaña ha aparecido en un gran número de mujeres entre las edades de 30 y 49 años.

Según los datos oficiales entregados por la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) el pasado 17 de mayo,  2.734 mujeres pasaron por algún tipo de problema menstrual relacionado específicamente con la vacuna de AstraZeneca, otras 1.158 estuvieron relacionados con la vacuna de Pfizer y 66 con la vacuna de Moderna.

El problema encontrado hace especial hincapié en un aumento del flujo menstrual, siendo más consistente de lo habitual, pero como no es un fenómeno que aumente el «riesgo» del medicamento para las mujeres que la reciben, hasta la fecha no se había listado entre los efectos secundarios de la aplicación.

Por otra parte, los médicos del Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos han dicho en una entrevista que las mujeres que noten un «sangrado inusual» después de haberse aplicado cualquiera de las dos dosis de la vacuna, se pongan en contacto contacto con su médico tan pronto como sea posible. Sin embargo, expertos aseguran que este efecto secundario no debe hacer dudar a las mujeres de aplicarse la vacuna cuando se les llame. Otro aspecto relacionado tiene que ver con las hormonas de las mujeres más jóvenes, ya que se han duplicado los casos de niñas que registran su primer ciclo menstrual a edades muy tempranas, incluso hay casos de chicas con menstruación que están en tercer grado.

Dos estudios realizados en Italia confirman la tendencia de las nuevas generaciones a la pubertad precoz en comparación con generaciones de mujeres anteriores debido a varios factores, entre ellos el aumento de peso, la inactividad física, el estrés, la alimentación y el consumo excesivo de alimentos contaminantes y el uso excesivo de dispositivos digitales.

La ansiedad por contraer alguna enfermedad o contagiarse con el virus, el distanciamiento y la cuarentena de tantos meses, los cambios bruscos e inesperados en las rutinas, la percepción de problemas económicos en la familia producto de todo lo que ha sucedido y varios factores más, pueden haber creado inestabilidad emocional y desencadenado la aparición de estos cambios hormonales. Además, debemos tener en cuenta que es posible que un mayor uso de dispositivos electrónicos provoque una reducción de los niveles de melatonina, la cual funciona como desencadenante de los cambios endocrinos que conducen a la aparición temprana del desarrollo y la menstruación.

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