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Mi cuerpo siente lo que los estudios clínicos niegan

Muchas personas llegan a los consultorios médicos sintiendo dolor de cabeza, de espalda o abdominal, dificultad respiratoria, insomnio, caída de cabello, vómitos, palpitaciones, presión baja o alta. Estos síntomas claramente están mostrando un desequilibrio en el cuerpo a nivel celular, hormonal o físico.

¿Estoy enfermo o deprimido?

Obviamente, si decidiste acudir a una consulta por esta clase de síntomas es porque piensas o estás convencido que padeces una enfermedad. Pero al realizar los estudios médicos correspondientes, los resultados indican que no hay enfermedad que origine los síntomas. Y quizás te preguntes ¿qué sucede? ¿Por qué me siento así?

En este punto, es importante que sepas que ven ocasiones el cuerpo comunica lo que el alma no puede expresar. Aprender a escucharlo e interpretarlo es el gran desafío. Cuando el síntoma o los síntomas no tienen una explicación médica sin duda estás frente a un trastorno psicosomático.

¿Qué son los trastornos psicosomáticos?

Los trastornos psicosomáticos son la vivencia en el cuerpo de síntomas que no responden a ninguna patología fisiológica sino a un lenguaje psicológico. En general están asociados a sensaciones de estrés, ansiedad, frustración o malestar anímico que puede causar sufrimiento continúo alterando el organismo físicamente y provocando un daño real en él.

Este daño genera la liberación continua de adrenalina y cortisol o el exceso y/o deficiencia de la emisión habitual de neurotransmisores y hormonas.

Las personas que padecen de un trastorno psicosomático, recorren varios consultorios médicos, realizan estudios de todo tipo y manifiestan sentirse incomprendidas. El daño en el organismo sí existe y es detectable, la causa de origen psicológico es la más difícil de descifrar. El cuerpo expresa una queja interior a través del sufrimiento.

¿Cómo afrontar un trastorno psicosomático en 4 pasos?

  1. Se inicia por la aceptación de la presencia de un conjunto de síntomas que no corresponden a una enfermedad específica pero que de no tratarse podría desencadenar la misma.
  2. Se debe reconocer lo que el cuerpo está transmitiendo a través del dolor, y buscar ayuda psicológica es la mejor y casi única opción.
  3. Analiza junto con el terapeuta de donde provienen las molestias físicas para comenzar a cambiar las causas que las provocan como puede ser un alto nivel de stress, la autoexigencia, una vida desordenada, conflictos no resueltos, entre otras cosas.
  4. Mejora tu calidad de vida, disfruta de las pequeñas cosas, disminuye las exigencias diarias, establece prioridades sanas y coherentes, modifica los malos hábitos y comienza a quererte.

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