Moho en el hogar: ¿Cuáles son los riesgos para la salud?

Cuando se forma moho en su casa y va acompañado de humedad, debe prestar atención a su salud e intentar remediar las molestias.

El moho en el hogar es uno de los problemas más comunes si hay una mala ventilación y un clima cálido y húmedo que lo favorece. El Ministerio de Sanidad proporciona datos sobre la aparición de diversos síntomas respiratorios y daños funcionales. Hay formas de reducir la exposición al moho.

Moho en el hogar y riesgos para la salud

El moho en el hogar es uno de los problemas domésticos más molestos. Puede estar presente tanto dentro como fuera del hogar.

Es posible que haya notado que está presente en el interior donde hay un exceso de humedad.

Por lo tanto, con una mala ventilación, el moho se desarrollará rápidamente debido a la presencia de un clima cálido y húmedo. También puede tener sistemas de aire acondicionado o humidificadores, pero si no se mantienen con regularidad, su acción será nula y nada evitará que el moho prolifere.

¿Qué es el moho?

El moho es un hongo microscópico que durante su crecimiento produce pequeñas partículas esféricas (esporas) que se dispersan en el aire principalmente en verano y otoño; es el clima cálido y húmedo el que favorece su desarrollo.

El moho es evidente a la vista porque se manifiesta en forma de manchas en las paredes o de daños en el yeso.

Podría pensar que se trata de un problema estético, pero en realidad los riesgos para la salud están a la vuelta de la esquina.

Riesgos para la salud

Tal y como indica el Ministerio de Sanidad, se ha demostrado que la exposición al moho y/o a la humedad en el hogar se asocia a una mayor prevalencia de síntomas respiratorios, asma y daños funcionales respiratorios (alergias respiratorias, rinitis alérgica, conjuntivitis), así como a la fatiga física, a la dificultad de concentración y a la aparición de dermatitis (erupciones y picores).

En particular, en lo que respecta a la salud de los niños, los resultados globales de los estudios transversales sobre niños de 6 a 12 años han confirmado la relación positiva entre el moho visible (señalado por los convivientes) y la tos nocturna y diurna de los niños y, en las familias más hacinadas, la relación con el asma y la sensibilización a los alérgenos inhalantes.

Medidas para reducir la exposición

  • Limpie regularmente las juntas del frigorífico; vacíe y limpie con frecuencia las bandejas de agua de los frigoríficos autodescongelantes;
  • lavar regularmente con lejía las cortinas de la ducha, el lavabo, la bañera y las paredes del baño y la cocina;
  • limitar el número de plantas ornamentales (los mohos pueden transmitirse por el aire al trasplantar, trasladar o regar las plantas y, en cualquier caso, aumentar la humedad ambiental);
  • Los purificadores de aire equipados con filtros adecuados pueden ser eficaces para eliminar las esporas de los hongos.
  • Asegúrese de que las paredes exteriores, los cimientos, los sótanos y el ático están aislados y bien ventilados;
  • Intentar mantener una humedad en el interior de la vivienda inferior al 50%;
  • asegúrese de que no hay tierra u otro material que pueda drenar la humedad en contacto directo con las paredes de la casa;
  • no utilice alfombras o tapetes en zonas de alta humedad como baños, cocinas y lavaderos;
  • no deje la ropa colgada para que se seque durante mucho tiempo en habitaciones cerradas y mal ventiladas; intente eliminar la condensación, que suele ser la causa de la humedad; en presencia de condensación es aconsejable ventilar la habitación con frecuencia;
  • eliminar las manchas de moho con tintes especiales antimoho a base de agua;
  • garantizar el correcto mantenimiento de los humidificadores y acondicionadores de aire, así como del sistema de ventilación mecánica, en particular de las rejillas de ventilación externas y los filtros;

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