Una mujer se come un calabacín y pierde todo el pelo. Médicos descubren que pasó

Una joven que vive en la ciudad franciscana de Grenoble ha vivido un verdadero drama. Charlene perdió todo su cabello porque se comió un calabacín. Esta es la historia que conmocionó a la web.

La único «error» de Charlene es que se comió un calabacín. Charlene es una joven como muchas otras, siempre llevó una vida normal hasta el dramático suceso que le hizo perder todo su cabello. La chica había comprado calabacines en el supermercado – y hasta ahí no pasaba nada inusual – luego los horneó y los comió para la cena. Desafortunadamente, después de esta comida aparentemente normal, empezaron a aparecer algunos síntomas inquietantes.

Charlene comenzó a sentir fuertes dolores de estómago, calambres y sudores fríos. La situación comenzó a empeorar cuando se añadieron a éstas, las alucinaciones y luego la pérdida de la conciencia. Asustada, pero aún así animada por la idea de que no podía ser nada demasiado serio, Charlene se dio un tiempo. Pudo haber sido una simple gastritis, pensó, como dijo más tarde a los medios franceses. Nada más lejos de lo que estaba a punto de averiguar.

De hecho, después del primer día de efectos secundarios severos, Charlene recuperó su salud. La única rareza registrada, también inquietante, fue su pelo. Durante una semana, la chica vio cómo se le caía uno tras otro. El escenario alarmó inmediatamente a Charlene que, con una receta, empezó a tomar vitaminas y corticoides. En vano, su pelo se le caía todo el tiempo. En un mes la chica se había quedado completamente calva.

Charlene pierde todo su cabello

¿Qué le estaba pasando a su cuerpo? ¿De qué dependía? El punto de partida se produjo gracias a Charlene, que recordó un artículo publicado en la revista médica Jama en el que un dermatólogo, el Dr. Philippe Assouly, hablaba del vínculo entre las cucurbitáceas y la alopecia. Assouly está convencido de que la intoxicación por calabazas y calabacines es posible, especialmente cuando estas cucurbitáceas son particularmente amargas.

La culpa es de un insecto polinizador que transfiere cucurbitacina tóxica a los humanos mientras se cultiva la calabaza o el calabacín. Aunque es difícil darse cuenta del «contagio», el especialista invita a prestar atención a la señal más evidente: el sabor. Es mejor dejarla de lado si el sabor parece extraño o particularmente amargo, de lo contrario podría experimentar el mismo drama que Charlene. Sin embargo, su historia tiene un final feliz: una vez que la intoxicación ha pasado, el pelo vuelve a crecer exactamente igual que antes.

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