No tomes café con el estómago vacío, ¡esto es lo que te puede pasar!

Beber café tan pronto como se despierta, antes de comer cualquier cosa, puede llevar a la adicción: en otras palabras, la cafeína tendrá cada vez menos efecto y será cada vez menos estimulante.

Esto se debe a que el café interfiere con la producción de cortisol, la hormona del estrés que se utiliza para hacernos despertar y reaccionar, y que en ese mismo momento, es decir cuando nos despertamos, está por las nubes.

Además, las investigaciones de la Universidad de Bath, en Inglaterra, también han demostrado que existe una relación entre el café y los niveles de azúcar en la sangre: al comparar los valores de azúcar en la sangre de 29 adultos que bebieron café tan pronto como se despertaron, especialmente si la noche era agitada y difícil, se comprobó que los valores eran más altos que los de los que habían comido desayunos diferentes.

Por último, el consumo de café en ayunas aumenta la producción de ácido clorhídrico, que es el principal constituyente del jugo gástrico: en ese momento, sin embargo, no necesitamos los jugos gástricos y éstos, a la larga, causan enfermedades como el reflujo, la úlcera, la gastritis. Después del almuerzo, en cambio, el café ayuda mucho, sólo por esta capacidad, la digestión.

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El café por la mañana sigue siendo un hábito esencial, casi un ritual, pero es preferible beberlo después de haber comido algo. De esta manera se pueden aprovechar las muchas capacidades positivas de esta bebida aromática, sin sufrir efectos secundarios.

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