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Aceite de oliva: una cucharada en ayunas te brinda grandes beneficios para la salud

Un hábito excelente, aunque desconocido por muchos, es beber una cucharada de aceite de oliva virgen extra por la mañana antes del desayuno, esto aporta muchos beneficios a nuestra salud.

El aceite de oliva virgen extra no solo es un simple condimento, es un producto simbólico de la cocina mediterránea y claramente un gran aliado para nuestra salud. Y para aprovechar sus múltiples beneficios es suficiente con beber una cuchara por la mañana, antes de comenzar a desayunar.

Sus grandes beneficios.

Tan solo unas gotas de este extraordinario alimento al despertar, hace un aporte considerable al correcto funcionamiento del sistema digestivo, además proporciona beneficios a los huesos y al hígado, causando un efecto antitumoral completamente eficaz y comprobado.

Los nutricionistas lo recomiendan a todas aquellas personas que pretenden iniciar una dieta. Se ha demostrado que este aceite mejora el funcionamiento del corazón, dado que ayuda a mantener los niveles de colesterol adecuados, favoreciendo el aumento del bueno (HDL) y disminuyendo el malo (LDL).

Al parecer, todo se debe a los poderosos antioxidantes que contiene, junto a los ácidos grasos esenciales y a los polifenoles.

Una cuchara de aceite de oliva en ayunas, produce un ligero efecto laxante que favorece el buen tránsito de los alimentos por el tracto gastrointestinal, mejorando la microbiota y permitiendo que el intestino funcione con mayor facilidad, disminuyendo los esfuerzos.

Gracias a sus propiedades antiinflamatorias y depurativas, permite la funcionalidad regular del hígado, aliviando posibles enfermedades del estómago, como la gastritis.

Debido a la presencia de hidroxitirosol y tirosol, este grandioso producto se ha convertido en una especie de primera profilaxis que cada persona uno contiene para combatir la aparición de cualquier tumor. Por tanto, los mismos antioxidantes ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, asegurando, desde luego, un efecto antienvejecimiento.

Al fortalecer los huesos, el aceite de oliva mejora la absorción del calcio, magnesio, pero, sobre todo, de las vitaminas A, D, E y K2.