Pareja: cómo vivir felices para siempre

Cómo vivir felices para siempre: La fase de la luna de miel, cuando sientes mariposas en el estómago y todo parece perfecto, no dura para siempre. A lo largo de los años la rutina diaria puede hacer que te sientas menos enamorado, porque el misterio y la pasión han sido reemplazados por la familiaridad.

El secreto para construir una vida de pareja que sepa resistir el desafío del tiempo, según los expertos, no es confiar sólo en la fuerza del amor, valorar el compromiso y la reciprocidad.

Competencia romántica

Alain de Botton argumenta que la receta para un matrimonio o una convivencia duradera radica en adoptar un cierto estoicismo. Como la perfección no es parte de la naturaleza humana, todas las ilusiones románticas están destinadas a romperse con el tiempo. La tentación de romper y empezar de nuevo con otra persona puede empezar a sentirse, pero en la mayoría de los casos el problema volvería a surgir después de unos años.

Es mucho mejor aprender a aceptar las crisis y los defectos con humor y amabilidad, resignándonos al hecho de que estamos destinados a casarnos con la persona equivocada. La psicóloga clínica Joanne Dávila, por otro lado, ofrece una perspectiva más consoladora: amarse como se pueda el primer día, siempre y cuando se desarrollen las habilidades necesarias para asegurar la supervivencia de la intimidad y la confianza dentro de la pareja. La «competencia romántica» adquirida gracias a estas habilidades, dice la experta, no sólo es un recurso para hacer frente a pequeñas y grandes crisis, sino también una valiosa herramienta para los solteros que buscan a la persona adecuada (que en cambio existe) o para reconocer los signos de una relación tóxica, de la que sería mejor alejarse.

Las tres habilidades esenciales

No todas las parejas son iguales. Hay quienes tienen la suerte de compartir pasiones, necesidades y preferencias y quienes tendrán que trabajar para reconciliar los opuestos: en cualquier caso, dice la Dra. Dávila, las investigaciones sobre el bienestar de la pareja han revelado que existe un mínimo común denominador para las relaciones sanas. Estas son tres habilidades que deben usarse para sentirse siempre aliados y nunca enemigos.

Ser consciente

El lado positivo de las relaciones muy largas es que aprenden a entenderse sin necesidad de palabras. Si discuten por tonterías, no es tanto porque las reacciones y pensamientos de la otra persona sean inescrutables, sino porque el estrés y el cansancio de la vida cotidiana nos llevan a ser deliberadamente descuidados. Por eso, abstenerse de hacer algo que sabemos que es muy irritante o recordar las pequeñas bondades que hacen que una persona se sienta importante son fundamentales para la longevidad de la relación.

Reciprocidad

Estas pequeñas atenciones sólo funcionan si no son unidireccionales. Comunicar las necesidades de uno de forma clara y directa, explica Dávila, es la mejor manera de no sentirse descuidado y de tomar decisiones que respeten los deseos de ambos. Estar siempre abierto al diálogo y a la aclaración puede requerir respiraciones profundas y un poco de calma Zen, pero a largo plazo es la estrategia ganadora.

Control emocional

Llevar las riendas de las reacciones emocionales con firmeza es una habilidad que ayuda en todas las relaciones, románticas y platónicas. No significa imponerse como un robot eternamente sonriente, sólo significa ser capaz de lidiar con las emociones más intensas -como la ansiedad, el estrés, el miedo y la cólera- sin que ellas tomen el control, desactivando los dramas cotidianos antes de que se vuelvan demasiado serios.