Perder peso es más difícil si no bebe suficiente agua

Pese a que se aplique una dieta estricta, no se van a obtener los mejores resultados si no se acompaña de una buena hidratación, debido a que se ha comprobado que tomar al menos 2 litros de agua al día ayuda a perder hasta 2 kilos más dependiendo de la intensidad de la dieta y el ejercicio.

Cada vez que se piensa en bajar de peso, la mayoría de las personas se centran en 2 alternativas: dieta y ejercicio. Pero casi todos suelen olvidar que además de la comida y el ejercicio, la bebida también tiene mucha importancia si es que se planea obtener los mejores resultados y se busca que sea más fácil adelgazar.

Sin embargo, pese a que no se necesitan bebidas azucaradas o gaseosas para mantener los niveles de líquido en el cuerpo, el consumo de azúcar por medio de bebidas ha aumentado y hace parte de la alimentación diaria de cientos de personas sin que haya una compensación física que permita mitigar sus efectos negativos a mediano y largo plazo.

Este aumento calórico suele estar protagonizado por el consumo de bebidas como gaseosas o bebidas energizantes que suelen aportar demasiada azúcar, desencadenando posibles consecuencias que alteran el correcto funcionamiento del organismo y empeoran los resultados de las dietas y los entrenamientos.

Actualmente, muchas personas han tomado conciencia de la importancia de una buena condición física y una buena alimentación, poniendo en marcha dietas y entrenamientos que les permiten mantenerse saludables, además de abandonar paulatinamente el consumo de alimentos que representan una amenaza para la salud.

Asimismo, es importante consumir una cantidad de agua considerable para mantenerse saludable y limpiar el organismo, evitando el consumo de otro tipo de bebidas que no aportan los mismos beneficios.

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Un hábito muy recomendado es no esperar a que llegue la sed, ya que esta solo aparece cuando la pérdida de agua supera el 0,5% del peso corporal, por lo que es mejor beber cada dos o tres horas durante todo el día. También hay que tener cuidado de no confundir la sensación de sed con la del hambre, es cierto que las dos sensaciones están conectadas y pueden malinterpretarse, por lo que hay ocasiones en los que se puede comer cuando no hace falta comida, sino bebida.

Además, beber durante las comidas ayuda a sentirse satisfecho con más rapidez y a evitar tener que pasar por algún atracón inesperado. Un estudio encontró que las personas que beben agua antes de una comida pudieron perder cerca de 2 kg más en comparación a las personas que no consumían líquido antes de una comida. Según los expertos, esto sucede porque el agua potencia la sensación de saciedad, la cual ayuda a comer menos.

Otro elemento que se debe tener en cuenta es el consumo de fibra, el cual se encuentra sobre todo en los alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, cereales integrales y legumbres. El consumo de fibra es muy importante para tener una nutrición adecuada y contribuir a la pérdida paulatina de peso, además, son alimentos que aumentan con facilidad la sensación de saciedad porque llenan el estómago estimulando los receptores que indican al cerebro que es hora de detenerse.

Al consumir alimentos ricos en fibra, es necesario agregar la cantidad recomendada de agua diaria, al menos ocho vasos a lo largo del día para ayudar al sistema digestivo a asimilar los nutrientes. Una buena hidratación es elemental para el funcionamiento de todo el organismo.