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Perros agresivos: causas y cómo solucionarlo

¿Has observado comportamientos violentos en tu canino? Descubrir su origen es el primer paso para solucionar el problema.

Quizás nuestro perro era un cachorro cariñoso y muy dulce. Sin embargo, a medida que va creciendo se convierte en un animal muy agresivo: ladra con frecuencia, gruñe mucho y muestra sus dientes. Pero ¿A qué se debe este cambio en su comportamiento? En vista de que son muchas las causas que podrían haber provocado este grave problema de conducta en nuestro canino, es necesario conocer su origen lo antes posible para corregirlo de manera eficiente.

Su agresividad podría convertirse en un peligro para todos nosotros y para otros animales. Antes que nada, es necesario hacer una intervención a nivel psicológico para lograr establecer el equilibrio en su educación, colocando en práctica la primera regla fundamental: “El comportamiento violento no se corrige con violencia”.

¿Existe una relación entre la agresión y la raza?

Los expertos están convencidos de que en los caninos existen razas que están genéticamente predispuestas a comportamientos agresivos. Hablamos por ejemplo de los molosoides como el pitbull o el amstaff. En realidad, los estudiosos en el tema coinciden que en la naturaleza no existen caninos agresivos: ningún perro nace con agresividad en su ADN.

De acuerdo con un estudio realizado por el antropólogo Evan MacLean quien, junto a colegas de la Universidad de Arizona, mostraron cómo los niveles de determinadas hormonas (oxitocina y vasopresina) pueden intervenir en la agresión canina. Es aquí donde aparece el debate de: «no hay perros malos, sino malos dueños». Por lo tanto, se puede decir que el canino no es el responsable de su comportamiento, sino el dueño quien en el proceso de su educación debe tener en cuenta la naturaleza y características de cada raza.

La escala de la agresión canina.

Existe una escala real para medir la intensidad de su rabia y es a través de las diferentes reacciones del canino frente al estrés. El bostezo, el lamerse la nariz y el entrecerrar los ojos, se encuentra la base de esta escala; seguido de girar la cabeza, girar el cuerpo y alejarse. La situación puede volverse potencialmente explosiva si el canino se acerca lentamente, si echa sus orejas hacia atrás y el rabo entre las patas, si se pone rígido, si tiene la mirada fija y si se acuesta boca abajo (este, no es un acto de sumisión).

La cima de la escala de agresión se presenta obviamente por el gruñido, el fuerte golpe de los dientes y la mordida.  Es importante aprender a reconocer las señales para anticipar su comportamiento, detectar la situación lo antes posible y actuar en consecuencia.

Causas de su agresividad

Como ya lo hemos dicho, la agresión puede tener sus orígenes en diferentes causas. Hagamos un repaso de las más comunes.

Es agresivo porque siente dolor

 Nuestros amigos de cuatro patas no tienen el don de la palabra: si algo anda mal y sienten dolor, no pueden decirlo. Por ello, la agresión podría ser su manera de manifestar que no está bien. Llevarlo al veterinario para comprobar que todo está bien podría solucionar el problema.

Es agresivo con otros perros

En este caso, son varios los elementos que participan: competencia sexual, mala socialización, miedo al otro. En el canino se podría desencadenar un mecanismo de posesividad hacia lo que él considera suyo como personas, juegos o la defensa del territorio.

Es agresivo porque ha sufrido un trauma o en defensa propia

Si el perro llegó a la familia siendo ya un adulto, quizás el miedo pudo haberlo endurecido y las situaciones de estrés vividas en particular como una reprimenda o juegos demasiado fuertes que pudieran también estar asociados con abusos, castigos inapropiados o un trato doloroso, en este caso se vuelve agresivo si se siente acorralado.

Es agresivo por competencia

Puede suceder que la agresión del perro se manifieste si se le acercan personas u otros animales mientras está comiendo. Esto sería una reacción violenta a lo que percibe como una amenaza real o percibida, para su alimento. Además, se podría dar por un objeto particular (una pelota, un muñeco, etc.). La agresión le sirve al perro para defender lo que es suyo y para garantizar su posición en la manada.

¿Cómo se puede tranquilizar a un perro agresivo?

Evita situaciones que ponga en peligro a tu animal.

Usa a menudo el bozal, si ya has notado agresión.

Usa una correa siempre que salgas con él.

Recompénsalo cuando que lo merezca.

Por último, pero no menos importante, es obtener un seguro de responsabilidad civil, el cual ayudará a lidiar con situaciones que involucren al perro y que permite una cobertura ante cualquier daño.

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