¿Podría la quercetina ayudar a combatir la Covid-19?

La quercetina: Algunas simulaciones por computadora muestran un efecto inhibidor, pero no hay datos o pruebas de que la molécula llegue a su objetivo.

No es la primera vez que hablamos de moléculas de origen natural (antes moléculas endógenas) que pueden ayudar a combatir la infección por Covid-19. Ahora es el turno de la quercetina, un flavonoide muy difundido y presente en muchas especies de plantas, que se ha descubierto que inhibe el Sars-Cov-2 al combatir uno de los procesos por los que este virus se reproduce. Esto se afirmó en un estudio internacional en el que también participó el Instituto de Nanotecnología del Consejo Nacional de Investigación.

El resultado, publicado en la revista International journal of biological macromolecules, es por ahora el resultado de simulaciones computacionales y debe investigarse más a fondo y confirmarse mediante nuevas investigaciones.

Como siempre, hay que tener cuidado

La quercetina es uno de los flavonoides más comunes, un compuesto presente en muchas especies de plantas, incluyendo la caléndula, la manzanilla y también en varios alimentos, como la cebolla roja, la achicoria y las alcaparras. Esta molécula «natural» ya ha sido discutida en el pasado, en varias ocasiones, por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Y también durante la pandemia de Covid-19, volvemos a hablar de este compuesto, en algunos casos, lamentablemente, promovido como una cura resolutiva.

Sin embargo, debemos recordar que hasta ahora no hay datos o pruebas que demuestren que la molécula alcanza el objetivo y es efectiva. Tampoco se puede pensar que tomar preparados o alimentos ricos en quercetina proteja contra el Sars-Cov-2. Tanto es así que la Administración de Alimentos y Medicamentos (Fda), el organismo que regula los alimentos y las drogas en los Estados Unidos, en una carta abierta con fecha 15 de junio pasado (tema: Productos no aprobados y mal etiquetados relacionados con la infección del coronavirus Covid-19), ordenó detener cualquier comunicación que promueva la quercetina como terapia preventiva o tratamiento contra el nuevo coronavirus.

La quercetina, el mecanismo de acción

En resumen, la precaución es una necesidad, recordando que la molécula sigue siendo interesante, como también se desprende del estudio de hoy en día en el que participó el CNR. La investigación ha demostrado, a través de simulaciones informáticas, que la quercetina podría funcionar como un inhibidor específico para el virus responsable del Covid-19. En la práctica, a partir de pruebas computacionales, que reproducen el comportamiento de la molécula, la quercetina tiene un efecto desestabilizador en el 3CLpro, una de las proteínas fundamentales para la replicación de los virus.

Esta proteína ya es objeto de varios estudios como objetivo contra Sars-Cov-2. «Para esta proteína -explica Olga Abian, de la Universidad de Zaragoza y primera autora de la publicación- las moléculas que actúan como inhibidores pero que no pueden ser utilizadas como fármacos debido a sus efectos secundarios ya están reportadas en la literatura científica. Efectos que en este caso se reducirían ya que según estudios anteriores la molécula es bien tolerada. «La molécula ya es conocida por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antialérgicas y antiproliferativas», añade Bruno Rizzuti del Instituto de Nanotecnología del CNR de Cosenza: «Sus propiedades farmacocinéticas también son conocidas y es muy bien tolerada por los humanos». Ahora tenemos que estudiar mejor su mecanismo de acción contra el nuevo coronavirus.

En una primera fase del trabajo, los investigadores estudiaron, a través de varias técnicas experimentales, algunas características de la proteína en varias condiciones de temperatura y pH. Posteriormente, realizaron una selección de 150 compuestos candidatos, de la que se desprendió que la quercetina podría estar entre los ganadores. «La quercetina reduce la actividad enzimática del 3CLpro debido a su efecto desestabilizador sobre la proteína», explica Adrián Velázquez-Campoy, de la Universidad de Zaragoza, que ya había trabajado en Sars: «Obviamente contamos con encontrar una vacuna, pero los fármacos seguirán siendo necesarios para las personas ya infectadas y para las que no pueden ser vacunadas». Por lo tanto, sigue siendo importante seguir estudiando los medicamentos y los posibles nuevos compuestos para disponer del mayor número posible de armas contra la infección por Covid-19.

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