¿Por qué cuando hace frío tenemos más ganas de orinar?

¿Has notado que quieres orinar más cuando hace frío que cuando hace calor? Esta respuesta física es normal y además, le sucede a todas las personas, independientemente de sus hábitos de consumo de agua pero, ¿por qué? Resulta que se trata de un mecanismo de defensa ejecutado por nuestro organismo que busca proteger a los órganos internos vitales de las bajas temperaturas.

¿Qué es la vasoconstricción periférica?

Nuestro organismo necesita mantenerse en una temperatura interna estable y esto debe ser así incluso cuando la temperatura externa cae. Esto es posible gracias al estrechamiento de los vasos sanguíneos periféricos (vasoconstricción) el cual, al sentir el aumento del clima frío, permite que nuestro cuerpo no libere el calor, excluyendo las zonas periféricas de nuestro cuerpo para proteger a los órganos. Es así como la mayor parte de la sangre es transportada al centro del cuerpo (el pecho y el abdomen) donde se encuentran órganos vitales como el corazón, los pulmones, el estómago y el hígado. Por lo tanto, las zonas periféricas, como las manos y los pies, se enfrían inmediatamente en cuanto baja la temperatura exterior.

Es así como el estrechamiento de los vasos sanguíneos periféricos provoca un aumento de la presión arterial, ya que la misma cantidad de sangre se ve obligada a circular por un espacio más reducido. Además, cuando hay temperaturas muy bajas, nuestro cuerpo inhibe la producción de una hormona llamada aldosterona que actúa sobre el funcionamiento de los riñones reabsorbiendo el sodio y el agua, regulando la presión arterial.

El cuerpo baja la presión por medio de los riñones

Debido a las bajas temperaturas, la dispersión de los líquidos no puede apoyarse por medio del sudor como pasa durante el verano o en cualquier caso que involucre un aumento de temperatura, así que todos los líquidos ingeridos aumentan el volumen de la sangre y los riñones tienen que filtrar el exceso de líquidos con mucha más rapidez para reducir su volumen.

Vejiga en constante necesidad de liberación

La orina producida por los riñones se almacena en la vejiga hasta alcanzar un punto mínimo de aproximadamente 300 ml, donde comienza a producirse un estímulo nervioso que anuncia la necesidad de eliminar el líquido contenido a través de la micción. Si ingerimos líquidos cuando estamos expuestos al frío, nuestros riñones trabajarán más rápido y llenarán la vejiga con una frecuencia mucho mayor que nos obligará a orinar más a menudo.

En conclusión, cuando nos mantenemos en un clima frío durante mucho tiempo, nuestro cuerpo se ve obligado a trabajar a un ritmo especial con el fin de intensificar los procesos metabólicos, porque no es posible eliminar líquidos ni grasa por medio del sudor como suele ocurrir cuando hacemos actividad física o estamos en un ambiente caluroso, por lo que el cuerpo busca compensar esto por medio de la orina.

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