¿Por qué debemos evitar tomar leche de soja?

Consumida por muchas personas porque se cree que es una alternativa saludable a la leche de vaca, y en realidad es perjudicial para la salud. Aquellos que hacen una dieta vegana a menudo utilizan la leche de soja como fuente de proteínas en lugar de la carne, pero muchos estudios han demostrado todo lo contrario.

Los antiguos chinos lo sabían bien, ya que consideraban la soja como un alimento para los animales, mientras que la soja fermentada se consideraba saludable y beneficiosa para el cuerpo.

¿Por qué debemos evitar tomar leche de soja?

Beber leche de soja prolonga el ciclo menstrual. Durante un estudio realizado en Japón, las mujeres que tomaron 400 ml de leche de soja todos los días (una taza) tuvieron un ciclo menstrual que duró dos días más que las que no la consumieron. Esto demuestra lo mucho que afecta a las hormonas.

La leche de soja daña los glóbulos rojos. La soja contiene glucoproteína hemaglutinina que coagula la sangre, haciéndola ineficaz y causando efectos negativos con el tiempo.

Casi todo está modificado genéticamente. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el 94% de la soja cultivada en los Estados Unidos en 2012 fue modificada genéticamente.

La soja contiene ácido fítico, una sustancia que evita que el cuerpo asimile minerales esenciales como el hierro, el magnesio y el calcio. Entonces causa deficiencias nutricionales.

La leche de soja contiene más aluminio que la leche de vaca. Un estudio ha demostrado que la leche de soja está llena de aluminio, un metal que es tan tóxico para el cerebro y que está relacionado científicamente con el aumento de los casos de Alzheimer.

La leche de soja reduce la vitamina D. Un estudio analizó cómo los niños alimentados con leche de soja tendían a ser raquíticos, mientras que volvían a la normalidad con una leche animal enriquecida con vitamina D.

La leche de soja afecta las hormonas. La soja contiene fitoestrógenos que interfieren con el sistema endocrino causando problemas especialmente para las mujeres. Los fitoestrógenos de la soja alteran la función endocrina, causan infertilidad, y pueden promover el cáncer de mama. También contiene bocígenos que producen daño en la tiroides.