¿Por qué la tostada cae siempre del lado de la mantequilla o mermelada?

Sin importar de que untes el pan: mermelada o mantequilla, los sándwiches parecen decididos a caer por el lado en el que hemos colocado el acompañante. Pero ¿Por qué sucede esto? Veamos algunos datos interesantes.

¿Cuál es la razón por la que el sándwich de mermelada cae del lado que no debe?

Aunque no lo creas, esta es una duda que se ha mantenido por mucho tiempo y aun no tiene una respuesta definitiva. Existen 3 explicaciones que nos permiten entender mejor los motivos del misterio tras las tostadas con mantequilla cuando se caen.

Primera explicación: ¿te has preguntado por qué las tostadas caen del lado derecho? igual que cuando te enojas por el increíble tráfico que hay en el centro o cuando no puedes llegar a tiempo a algún lugar porque todos los semáforos estaban en rojo. Eso mismo pasa con nuestras tostadas, se caen por el lado que no deben, es como si no tomaran el carril correcto y por azar cayeran del lado equivocado.

Segunda explicación: Se trata única y exclusivamente de matemáticas. Existen científicos que han investigado la razones del por qué la tostada se cae siempre al revés  o muy seguidamente. Gracias a esto, investigadores decidieron usar el invento de un matemático griego nacido en el año 325 a.C., Euclides de Alejandría, para ver si el problema no provenía de nuestros muebles. De modo que es la proporción áurea (1,61803399…) la que se emplea para medir el tamaño de lo que está a nuestro alrededor. Por ejemplo: las ventanas, las puertas, las sillas y, por tanto, también mesas. Bien, si la mesa fuera una de bar en vez de una de cocina, las cuales que son más bajas, entonces los sándwiches no tendrían tiempo de darse la vuelta y caer del lado equivocado.

Tercera explicación: Consiste en la aplicación de una ley que para muchos es molesta: la ley de Murphy. Esta asegura que, si algo puede ir mal, entonces acabará por ir mal. En este caso, una variante de esta ley que nos corresponde directamente es que el único responsable de nuestros males somos nosotros mismos, porque por más diminuta que sea la incredulidad o la duda, nuestro pan caerá del lado equivocado.