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Salud

¿Por qué me duele cuando levanto el brazo lateralmente?

Levantas el brazo de lado para peinarte, alcanzar un estante o ponerte una camiseta, y aparece ese pinchazo en el hombro. A veces duele justo en un tramo del movimiento, como si algo “rozara” por dentro. Este dolor al levantar el brazo lateralmente puede ser algo leve por sobreuso, pero también puede avisar de tendones o una bursa irritados. La idea aquí es entender causas comunes, señales de alarma y qué puedes hacer hoy.

Las causas más comunes del dolor al levantar el brazo lateralmente

El hombro es una articulación muy móvil, y por eso también es fácil que se irrite. Es así que cuando separas el brazo del cuerpo, varios tejidos pasan por un espacio estrecho bajo una parte ósea llamada acromion. Si hay inflamación, falta de fuerza, o mala mecánica, ese espacio se vuelve más “ajustado” y duele.

Lo más típico es que se afecten los tendones del manguito rotador, la bursa (una bolsita que amortigua el roce) o, en algunas personas, la articulación de la parte superior del hombro. El dolor suele dispararse con deportes de brazos arriba (natación, pesas), trabajos repetidos (pintar techos, colocar cortinas), o con postura de hombros hacia delante por muchas horas de pantalla. Incluso dormir siempre sobre el mismo lado puede mantener la zona sensible.

Pinzamiento subacromial, cuando el tendón se “atrapa” al subir el brazo

El pinzamiento subacromial ocurre cuando un tendón, con frecuencia el del supraespinoso, se comprime al elevar el brazo de lado. Muchas personas notan que empeora en un rango intermedio de subida y que también molesta al bajar, como una puerta que roza en el marco. Suele aparecer con movimientos repetidos por encima de la altura del hombro, por ejemplo al nadar, hacer press, jugar pádel con mala técnica, o pintar.

Manguito rotador, tendinitis, desgarros pequeños y bursitis

La tendinitis es inflamación del tendón por carga repetida; duele, pero la fuerza puede estar casi normal. Un desgarro pequeño es un daño del tendón, a veces se nota más debilidad o un “vacío” al intentar sostener el brazo. La bursitis es inflamación de la bursa, y se siente como dolor difuso con rigidez. Todo esto se vuelve más común a partir de los cuarenta, o tras un esfuerzo brusco o una caída.

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Cómo saber si es algo leve o si necesitas valoración médica

Si el dolor empezó tras un día de trabajo intenso o un entrenamiento nuevo, y mejora con reposo relativo, suele ser una irritación leve. Si apareció de golpe tras una caída, o si cada día limita más el movimiento, conviene evaluarlo.

También orienta el patrón: dolor nocturno que te despierta, pérdida clara de fuerza, o dificultad real para elevar el brazo sin “trampa” (subir el hombro o inclinar el cuerpo). Los chasquidos pueden ser benignos, pero si van con dolor y bloqueo, suma puntos para revisión. Cuando el dolor de hombro al levantar el brazo de lado dura más de un par de semanas, lo prudente es pedir cita.

Señales de alarma que no conviene ignorar

Busca atención si no puedes levantar el brazo, si hay debilidad marcada, deformidad, un moratón grande tras un golpe, fiebre, enrojecimiento o calor, dolor que baja por el brazo con hormigueo, o dolor nocturno fuerte que no cede. Si los síntomas persisten más de dos semanas sin mejora, también.

Qué puede hacer el profesional para confirmarlo

Suele empezar con exploración y pruebas de movimiento para ver qué estructura se irrita. La radiografía ayuda si se sospecha problema óseo, artrosis o fractura. La ecografía y la resonancia se usan para ver tendones, bursitis y desgarros, según el caso y la evolución.

Qué puedes hacer hoy para aliviar el hombro y evitar que vuelva

Empieza por un reposo relativo: evita unos días levantar peso por encima de la altura del hombro, sin “inmovilizarte” por completo. En fase aguda, el hielo suele ayudar, aplicado quince a veinte minutos varias veces al día. Si lo que predomina es rigidez de semanas, el calor suave antes de moverte puede venir mejor.

Cuida la postura diaria: pantalla a la altura de los ojos, hombros relajados, y descansos si haces tareas repetitivas. Los antiinflamatorios pueden ayudar, pero solo si son seguros para ti (por estómago, riñón, tensión o medicación).

Cuándo se consideran infiltraciones o cirugía

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Muchas personas mejoran con tiempo y rehabilitación. Si el dolor persiste y limita la vida diaria, el médico puede valorar una infiltración con corticoide en casos seleccionados. La cirugía, a menudo por artroscopia, se reserva para situaciones concretas, como desgarros completos o síntomas que no mejoran tras varios meses de tratamiento bien hecho.

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