¿Por qué no puedes parar de comer patatas fritas de bolsa?

Las reconocidas patatas fritas en bolsa, son una delicia tanto para niños como para adultos debido a su gran variedad de sabores y presentaciones a lo largo de la historia. Por si fuera poco, se pueden conseguir con mucha facilidad en cualquier tienda, supermercado y bares como un atractivo pasaboca para pasar el rato y calmar el hambre.

Pero pasa algo curioso: ¿Cuándo se empieza a comer una bolsa de patatas fritas es muy difícil dejar de comer hasta haber terminado la bolsa por completo? ¿Puede ser que las patatas fritas oculten alguna concentración adictiva además de su sabor y aroma? Veamos que dicen los expertos.

Las patatas fritas en bolsas ofrecen una sensación crujiente que viene de la mano con un sabor muy fuerte acentuado por la sal, lo cual resulta siendo muy agradable para el paladar, al punto de que en algunos casos puede llegar incluso a ser adictiva (Aunque solo sea mientras se consume el producto). Se trata de una mezcla de ingredientes que se unen con el fin de poder satisfacer a cualquier tipo de paladar, y ha sido tan exitosa dicha mezcla que en el mercado se encuentran innumerables tipos de presentaciones del producto, desde el más refinado hasta el más extravagante con el sabor más inesperado. En china, por ejemplo: hay patatas con sabor a mariscos, curry, wasabi y ramen. No hace falta mencionar que son consideradas todo un manjar.

Tal ha sido el impacto de las patatas fritas, que pueden comerse después de una comida principal, como meriendas e incluso como platillo de fiestas. Además, desde hace algunos años, también se puede encontrar patatas fritas como ingrediente esencial para hacer algunas recetas que sirven de guarnición para diversos platos.

La consistencia crujiente de la fina tajada de patata, acompañada del ruido que causa al entrar en contacto con la boca y la lengua mientras libera todo su sabor, crea una mezcla de sensaciones que han sido señaladas como una de las causas que pueden generar algún tipo de adicción.

Entonces ¿Cuáles son los motivos que generan esa sensación de descontrol al momento de comer patatas fritas?

Un estudio enfocado en el tema, publicado en The Journal of Nutrition, explicó el motivo por el cual no se puede dejar de comer patatas fritas: La cantidad de sal. El estudio sometió a dos grupos de personas a pasar cierto tiempo consumiendo patatas con cantidades diferentes de sal. Los resultados permitieron determinar que la sal incita a la gente a ingerir en promedio un 11% más de comida. Es decir, la cantidad de sal ayuda a obtener un sabor al que los consumidores no pueden resistirse, la cual puede incluso desarrollar una adicción, aunque sea momentánea.

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Según algunas investigaciones, esta adicción puede traer serios efectos secundarios nocivos sobre la salud de los consumidores debido a su alta concentración de sal: puede aumentar drásticamente la masa corporal, conduciendo al desarrollo acelerado de enfermedades cardiacas, problemas en el hígado y obesidad. La mezcla de sal con azúcar y la cantidad exagerada de grasas saturadas forman el trío ideal para hacer que las patatas sean un alimento irresistible que muy pocos pueden rechazar pese a que resultan nocivos a mediano y largo plazo.

Otro estudio estadounidense asegura que las patatas fritas cuentan con una concentración excesiva de almidón y una cantidad demasiado baja e incluso nula de nutrientes. Sus altos índices glicémicos están relacionados con el riesgo de padecer obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas.

Además, se ha demostrado que la acrilamida presente en las patatas fritas, puede dañar seriamente nuestra salud. Esta sustancia, según los resultados de algunos estudios, podría provocar severos daños al cuerpo e incluso cáncer en algunos casos específicos.

La acrilamida se forma al momento de poner a freír las patatas a altas temperaturas debido a una reacción llamada «Maillard» entre los azúcares y los aminoácidos.

En conclusión, pese a que las patatas fritas no son muy saludables para el organismo, es cierto que brindan un producto rico en sabor y satisfacción, además de que es muy difícil dejar de comer una vez se ha comenzado, por lo que es importante empezar a limitar su consumo poco a poco para evitar desarrollar alguna contraindicación inesperada.