¿Por qué te mueves, hablas y golpeas mientras duermes?

Raúl es un hombre jubilado de 65 años. Hace unos meses tenía un buen negocio con su esposa, es independiente para la gran mayoría de actividades de la vida diaria, puede conducir, no es fumador ni consume alcohol, solo bebe café durante la mañana, se acuesta alrededor de las 11 y generalmente se duerme en pocos minutos, despierta alrededor de las 6 am y durante el día no sufre de cansancio o somnolencia.

En los últimos años de matrimonio, su esposa ha notado que Raúl habla o mueve mucho sus brazos mientras duerme, como si estuviera actuando en un sueño. En una ocasión se cayó de la cama haciéndose daño en la frente por el golpe que se dio contra la mesa de noche.

Cuando Raúl despierta durante estos episodios, suele recordar el sueño con bastante claridad. Estos sucesos ocurren varias veces en la semana y se caracterizan por aparecer durante la segunda parte de la noche. La esposa también cuenta que tiene ronquidos demasiado fuertes, pero nunca ha dejado de respirar.

Al ponerse en contacto con un experto, el médico determina que el paciente tiene un carácter dócil y tranquilo, lo cual contrasta con la violencia presentada durante las noches y el contenido angustiosos de los sueños, los cuales son responsables de causar la agitación, estos sueños suelen ser discusiones o escenarios de huida de alguien que quiere lastimarlo.

Al final se le diagnostica polisomnografía nocturna, la cual se caracteriza por mostrar numerosos tirones y sacudidas de las extremidades mientras se duerme, además de micro despertares y vocalizaciones frecuentes durante el sueño REM.

El examen diagnóstico también confirma que Raúl ronca durante la noche, pero no es de los que entran en apnea. Al final se le hace el diagnóstico de Alteración del Comportamiento en el Sueño REM (RBD) y se comienza con un tratamiento con dosis mínimas de clonazepam antes de dormir, una terapia que reduce en gran parte los sueños ansiosos y la agitación nocturna.

Varias veces hemos visto a nuestro perro gruñir, patear o simular una carrera mientras duerme. Si el animal pudiera hablar, diría que está soñando con perseguir a una presa o a un gato o ahuyentar a una amenaza. Nosotros también podemos agitarnos de esa forma mientras dormimos y si nos despiertan recordamos lo que estábamos soñando. Sin embargo, cuando estos fenómenos se repiten con demasiada frecuencia o manifiestan un comportamiento violento o peligroso, es importante investigar la naturaleza de la perturbación.

Sobre las causas.

Nuestro cerebro viene equipado con un sistema de protección contra posibles daños cuando soñamos. Cuando pasamos a la etapa REM, La fase más soñadora, un interruptor se activa en todos nuestros músculos adormecidos. De esta forma, aunque estemos soñando que corremos, peleamos o volamos, nos quedamos inmóviles para evitar lastimarnos, ya que no tenemos control consciente de lo que estamos haciendo.

Para el caso de Raúl, este interruptor que nos inmoviliza y protege durante el sueño REM comenzó a fallar y su comportamiento dormido refleja lo que está sucediendo en el sueño. Esta actuación se manifiesta de varias formas: hablar, gritar, lanzar puñetazos y patadas hasta el punto en que se puede caer de la cama, haciéndose daño involuntario.

Formas agudas y crónicas de esta enfermedad.

El RBD se puede presentar tanto de forma aguda como crónica. Las formas agudas pueden causarse por la suspensión forzada y deliberada de bebidas alcohólicas en alcohólicos crónicos, o por la suspensión inesperada o rápida de medicamentos antidepresivos. La forma crónica es idiopática si no se puede determinar la causa del trastorno y puede ser secundaria cuando se asocia a trastornos neurológicos o respiratorios en el sueño.

La alteración del comportamiento en el sueño por la que pasa Raúl suele aparecer en varones de más de 50 años de edad. Por lo general, prevalece en hombres dóciles y tranquilos que se ponen inesperadamente agitados y en ocasiones violentos durante la noche.

La esposa de Raúl conoce bien el carácter de su marido y, pese a que en ocasiones recibe algunos golpes mientras duerme, nunca ha salido del lecho conyugal y hace lo posible por comprender la situación.

Tratamientos y soluciones.

La alteración del comportamiento en el sueño puede aparecer previo a la aparición de la enfermedad de Párkinson. La asociación entre el RBD y el Párkinson puede explicarse por qué ambas enfermedades comparten los mismos interruptores cerebrales que controlan el tono muscular en la vigilia y en el sueño. Al no poder abrir el cerebro de Raúl y reemplazar ese fusible fundido, se debe tratar de hacer que los sueños sean menos angustiosos y violentos con el uso de dosis casi homeopáticas de una benzodiacepina particular (clonazepam) antes de ir a dormir.

Una alternativa a este tratamiento, es la administración de altas dosis de melatonina durante la noche. Cabe resaltar que esta terapia con medicamentos no cura la enfermedad, pero puede reducir drásticamente este tipo de episodios. Desde que comenzó con el tratamiento, Raúl aún habla en ocasiones durante la noche, se le aplican inyecciones ocasionales mientras duerme, pero dice que los sueños angustiosos y los casos más complicados se han vuelto menos frecuentes y mucho menos intensos.