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Receta para preparar una deliciosa y cremosa salsa bechamel

En la cocina no hay salsa más sencilla de preparar, sin embargo hay que observar algunos pequeños trucos para una bechamel fácil de hacer y perfecta en su consistencia y cremosidad.

La bechamel es, sin duda, la salsa más deliciosa y apetecible para hacer que hasta los platos más sencillos sean únicos y apetitosos. En un abrir y cerrar de ojos, los ingredientes se unen perfectamente gracias a la densidad de la crema. La salsa de origen francés, elaborada con mantequilla, harina y leche, se utiliza no solo para hacer todas las pastas horneadas, lasañas o gratinados, sino que también sirve como elemento de partida para crear salsas más complejas.

Ingredientes para preparar la salsa bechamel

  • 550 ml de leche.
  • 60 gr de mantequilla.
  • 60 gr de harina tipo 00.
  • Nuez moscada al gusto.
  • Sal al gusto.

Preparación

Lo primero que debes hacer es poner una sartén al fuego y agregar 60 gr de mantequilla. Una vez derretida, añadimos la harina y mezclamos hasta que espese. Si queremos una bechamel más fina o espesa, podemos cambiar las cantidades, aunque puedes mantener las proporciones y alterar la cantidad de leche junto con el tiempo de cocción.

Cuando la harina y la mantequilla estén bien mezcladas, continuamos agregando la leche sin dejar de revolver. Intenta usar un batidor para evitar la formación de grumos. Un truco adicional es ir agregando poco a poco la leche, esto con el fin de que la temperatura no se vaya a alterar y pueda echar a perder la preparación.

Otra buena opción es tener la leche ya lista, es decir, que ya esté caliente en un recipiente aparte. Recuerda ir agregándola poco a poco para que la mezcla la absorba bien. No olvides revolver constantemente, haciendo movimientos circulares para que la salsa bechamel siempre esté en movimiento.

Una vez hayas agregado toda la leche, es el momento de probar y añadir la sal y la nuez moscada, toque característico de la bechamel. Si quieres que tu salsa sea más espesa, dedica más tiempo y déjala en el fuego por más tiempo. En cambio, si la bechamel está muy espesa, deja que se enfríe y luego añade un poco de leche. A continuación, procedemos a colocarla al fuego nuevamente sin dejar de revolver.

Según muchos expertos en cocina, para hacer una deliciosa bechamel, hay que reducir la cantidad de harina a la mitad y añadir fécula de patata en su lugar. Alternativamente, almidón de maíz. En ambos casos, los ingredientes deben estar siempre tamizados. ¿Qué ocurre cuando se aplica esta regla? Notarás inmediatamente la diferencia entre la mezcla hecha sólo con harina. La mezcla será más cremosa y suave. De este modo, sazonar tus platos será un juego de niños.

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